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Corría el mes de septiembre, y Para entonces, Carmen, estaba inquieta, deseando encontrarse nuevamente con sus compañeros de clase.
María, que más que hermana era su mejor amiga, la observaba extrañada.
Normalmente llegado este momento, la falta de interés por todo aquello que se relacionara con la vuelta a las clases, era tan evidente, que ni los ánimos dados por el resto de la familia, conseguían cambiar la opinión de ella,asegurando que era muy aburrido volver al cole.
Sin embargo este año, debía existir algún motivo fuera del alcance de su hermana,que provocaba una actitud nueva hasta ahora, y que por complicado que le resultara encontrar el fondo de la cuestión, estaba dispuesta llegar hasta él. Sólo tenía que estrechar un poco los movimientos de ésta, y seguro averiguaría a qué se debía.
A pesar del empeño puesto, María, no veía modo alguno de descifrar la incógnita que tan mosqueada le tenía. De poco le servía actuar con astucia en el entorno de Carmen, que en nada fructificaba para dar con el quid de la cuestión.
Viendo su incapacidad como detective no vio más opción que hablar con ella.
No era complicado encontrar un momento propicio, ya que las hermanas compartían muchos ratos juntas, y en uno de ellos, María sin dar mayor rodeos, le preguntó como si de un tirachinas se tratara. ¿Te ocurre algo que explique tu proceder de los últimos días?
Carmen un tanto sorprendida por la pregunta, dijo no saber de qué estaba ablando.
Mira Carmen, le expetó María, conmigo, no hace falta que hagas comedia. Tú sabes perfectamente de lo que hablo. María, te prometo que no entiendo por qué me has hecho esa pregunta. Sabes de sobra que no tengo secretos contigo.
Carmen, voy a ser sincera. A ti nunca te ha gustado estudiar, y por ende, tampoco asistir a clases. Este curso, pareces encantada con la vuelta a las mismas, y eso sin duda alguna, se tiene que deber a algo, que yo por las razones que sea, no soy capaz de encontrar.
¡Ah!, ¿es eso?
Con una carcajada , Carmen contestaba, que no se había percatado de que hubiese cambiado en su comportamiento habitual, y que en cualquier caso, el motivo era simplemente, que este curso era especial por ser el último que permanecería en ese Centro, que estaba el viaje de fin de etapa, implicando un montón de actividades de principio a fin, lo que haría divertida las horas de clase.
En fin Carmen, que ya veo que lo tuyo, no tiene arreglo. Al menos, me quedo tranquila, al ver que en el fondo, no hay nada malo por lo que me tenga que preocupar. Replicó María, más que aliviada
Ya había transcurrido una semana de clases en la que habían sido nombrados delegado y subdelegada de curso a Miguel y Lita respectivamente.
Como todos los comienzos, y este año no iba ser menos, la organización brillaba por su ausencia, imperando los desajustes en los horarios, falta de material, inasistencia tanto por parte del alumnado como del profesorado, y un largo etc que obligaron a estos, a retrasar la reunión en donde tomarían los acuerdos pertinentes para la preparación del viaje de fin de etapa.
Mirad chicos, decía Miguel, una mañana al entrar a primera hora al aula. Hoy, apenas tendremos clases, pues los profes tienen una reunión después del recreo y como antes, hay tutoría , pienso que es el momento más adecuado para que nos reunamos y con tiempo suficiente por delante, planifiquemos detalladamente, todo lo concerniente a la organización del viaje.
No había hecho más que empezar ésta, y el desorden era tal, que ni los pronósticos más favorables darían un mínimo acuerdo por parte de los presentes.
Aquello se semejaba a las tertulias radiofónicas, donde todos hablan a la vez, nadie escucha y el moderador está de adorno.
A pesar de todo, la reunión se fue entonando de tal manera que la imaginación de Lita sorprendió al resto de los componentes de tal forma, que poco a poco, dejaron que fuera ella, quien llevara el peso de la misma, aceptando por aclamación sus propuestas y nombrándola encargada de tales menesteres.
Los meses fueron transcurriendo y con ellos, los trabajos efectuados por casi todos los componentes de cuarto de ESO, pues como ocurre habitualmente, siempre existen los que se escaquean con escusas nada convincentes, pero que a la hora de la verdad se aprovechan como el que más del esfuerzo ajeno.
La venta de artículos navideños, cajas de bombones con forma de corazones para el día de los enamorados y el de las madres, papeletas para diversos sorteos, tómbolas con artículos cedidos por familiares y amigos, representación teatral de los entremeses de Cervantes del Viejo Celoso y El Juez de los Divorcios, sin duda, fueron más que suficientes ingresos para hacer realidad el tan soñado viaje.
Previamente había que pasar por un pequeño trámite que con tanto trasiego, no sé cómo resultaría, pues los exámenes finales estaban a la vuelta de la esquina y el futuro de todos ellos, dependían en buena medida de las calificaciones obtenidas. Resultados que supondrían también la dispersión del grupo llevando a cada componente a su nuevo Centro de estudios, que para entonces, sería ya un instituto.
Y por fin llegó el tan ansiado momento en el que con mochila a la espalda pusieron rumbo a un lugar mágico, más que por su entorno, por la ocasión que les brindaba de pasar unos días juntos antes de que se separaran definitivamente.
COSAS DE PAQUI