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Salón de Lectura

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José Luis Martínez Pérez

INVENTANDO UN SUEÑO, INVENTANDO UN CUENTO.


Ella

Si pudiera perderme en medio de una nube y caminar por el cielo estrellado de una habitación mágica dónde a veces tumbada miro al techo y contemplo el azul con el que levito y desaparezco de la realidad.

“ Allí en medio de una nada para los que no sueñan. Allí en medio de una inmensidad de todo para los que habitamos en los pasillos infinitos de los sueños.
Allí tumbada en medio de mi irrealidad dejarme que duerma y nunca me despertéis.

Empiezo a mirar el techo envolviéndome entre los brazos del desnudo ensoñado, imaginario y de esta forma de vivir en mi sueño.
Se abre la pared y una cascada cae en medio de un bosque extenso, un roble se levanta enorme y apoyado en él un juglar canta sus canciones de amor, un poeta lanza papeles repletos de versos y del cielo llueven lágrimas blancas y transparentes que me empapan la cara. Mis ojos al mojarse con el azul del cielo que se mezcla con las lágrimas se tiñen de azul y mi mirada de cielo..

Hoy sueño que mi desnudez atraviesa más allá de mi alma y puedo correr libre sin mis miedos, sin mis temores.

Hoy habito en un sueño que es un jardín en mi cuarto, la simetría del cielo que son mis paredes y la arena del desierto que es el suelo que piso.

Hoy mi cuarto es el jardín del Edén (no el de Adán y Eva) si no dónde anidan los soñadores, los amantes de la irrealidad, de lo intangible, de lo platónico y es el de los enamorados.

Cruce en medio del basto follaje y caminé aparatando ramas y a lo lejos una niña cuenta los pétalos de una margarita, un ruiseñor silba melodías mágicas, una nube me habla y un rayo de sol me calienta y la luna de la noche me mece y me acuna.”

Al día siguiente desperté y allí mi armario empotrado, mi mesilla y en el techo la luz del fluorescente y un grifo que se escucha gotear, la ventana abierta y la lluvia empapando mi cara. Que bonito era cuando soñaba y no ahora ante la tosca y bruta realidad que me mira.

Pinto mi techo de azul y en mis paredes un bosque.

Así en medio de mi mundo y de mi atrezo de hadas, de duendes, de delfos, de nomos, de princesas, de príncipes y de miles de personajes que me vienen a mi mente decido tomar un papel y una pluma y soñar un cuento:






LA SIRENA Y LA PIEDRA DEL MAR MEDITERRANEO


Pasea el viento esta madrugada por la extensión de la playa y como única compañía, el silencio del querer despertar de la mañana.

Golpea el mar débil contra las rocas de un acantilado y las piedras una a una reciben agradecidas la humedad salada de las aguas de un dueño inmenso de orillas, de arenas, de miles de paisajes, de despertares de noches y días.

La brisa marinera lentamente se acerca hacia el acantilado, a lo lejos en un rincón escondida entre dos enormes piedras se agazapa una piedrita pequeña.

_ ¿Por qué lloras piedrita pequeña?_ Pregunta la brisa.

La piedra la mira con ojos muy tímidos y llenos de enorme dolor.

_ La sirena, la sirena brisa es la causa de este sollozo.

_ ¿Qué sirena?_ Pregunta sin saber la brisa.

_ La sirena del Atlántico, aquella que dicen que un día cuando...

Un día que llovía estrellas fugaces en aquella noche de fiesta y mientras el crepitar de las hogueras sonaba y las gentes saltaban y bailaban en honor a San Juan. Mientras el mar en calma, este mar mediterráneo cálido y extenso, poseedor de culturas diferentes y lenguajes distintos.

En ese día cuando el Sol se mostraba anaranjado en el horizonte y la luna se bañaba perdiéndose en el mar. Al alba en un acantilado se ocultaba una hermosa sirena de ojos azules y pelo rojizo y una hermosa aleta verde plateada, pero una sirena triste, sin sonrisa.
De repente una roca la hablo.

_ ¡Hola, sirenita!.

_ ¡Hola, roca de este mar que desconozco!_

_ Este mar, es el mar mediterráneo.

_ No lo conocía, yo vengo de un mar más frió, más bravo , lluvioso y gris. Mar Atlántico.

_ Mi mar, este mar que me cobija y me desgasta con su ida y venida contra mí , este mediterráneo que baña una amplia extensión de la península en la que me toco nacer esta Ibérica patria . Mar que bordea países como Turquía, Grecia, Italia.. Este mi mar cálido con su Sol que lo cobija, lo pinta en el paisaje con alegría en su mirada. Es mi mar mediterráneo con sabor a valenciana y acurrucándose entre huertas murcianas se dirige a bailar entre soleares gaditanas y al otro lado en una punta merodea en una costa brava, abanicando en una noche de San Joan catalana.
Es el mar que me desgasta , este mar mediterráneo tan cálido.

La sirenita quedaba callada y perpleja con aquellas poéticas palabras de esta roca chiquitina perdida en un acantilado.

_ Que hermoso es tu mar, que hermoso lo cuentas, como amas y quieres a tu mar._

_ Cómo tú lo amarías si te acercas y te quedas entre sus aguas. Aprenderás cosas maravillosas de sus gentes, de sus parajes y de los numerosos amaneceres y días.

La sirena paseo con su belleza desde Barcelona a Valencia. desde Alicante hasta Cádiz. Miro Tarragona y Huelva, pero siempre regresaba a decirle, a contarle lo hermoso de lo visto por sus pupilas a aquella roca.

La roca la escuchaba y la miraba. Cada día más y más de la sirena se enamoraba.

Un día llegó la sirena y le dijo a la pequeña roca del enorme acantilado de aquella playa de Nerja.

_ Roca gracias por enseñarme la maravilla de este mar, pero tengo que marchar a mi gris y embravecido mar.

_ ¿Porqué has de partir?

_ Por qué soy sirena extranjera, sirena de otro mar y Zeus me advirtió, Dios del mar, dónde esta mi sitio, donde mi lugar.

_ Pero, no puede ser. Por que no puedes quedarte,. Mi mar es el mar de todos, mi mar es tu mar, no puede ser que te alejen de este cálido lugar._ La roca se puso a llorar.


_ No llores roca de este mar mediterráneo, no llores por que marcho. Sepas que te llevo en mi alma y en mi corazón_. Así la beso y un trocito de ella arrancó._ Ves siempre te recordaré, por que llevo una parte de ti.

_ Adiós sirena, adiós_

Una lágrima cayo de las pupilas de la sirena encima de la roca y al chocar contra ella se cristalizó, quedando como un espejo pegado, en el cual se veía la cara de la sirena.

_ Dejo en tu superficie una parte de mí, para que me recuerdes y me recuerden. A quien amo y le amaron una roca del mar mediterráneo._ La sirena se marcho sonriendo y feliz..

La brisa quedó prendada de la historia y le preguntó a la roca si la volvió alguna vez a ver la roca pequeña a la sirena.

_ Mira tras de mi, al otro lado de dónde estas._

La brisa miro y allí estaba la cara de la sirena.

Fin

Que nadie entristezca de amor por no ser de la misma mar, la misma patria, el mismo lugar. Que todos somos iguales, seres en un planeta que nacimos del amor y el amor no tiene fronteras, ni aduanas.



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