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Salón de Lectura

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Cristina Ferreiro

No mirará hacia atrás

¿Quién me presta una barquita para poder cruzar el estrecho? Hoy, tengo la mar tranquila pero el cielo tengo negro.
¿Quién me presta unas alitas para poder llegar al puerto?
¿quién me presta a mí una manta por si cambia el tiempo?
Soy alguien en la vida que grita a los cuatro vientos,
pintor que pintas iglesias, con tu pincel extranjero, y aunque la virgen sea blanca, píntame un angelito negro. Cómo me cruje la madera de la barca de los sueños,
Yo soy un hombre sin fronteras… que no me llamen marinero.
Yo no tengo amores nuevos… yo… yo dependo de los vientos.
(Diario deuno más)

NO MIRARÁ HACIA ATRÁS

Apoya la frente en el cristal y mira fuera. La noche es desapacible. Sin poder evitarlo, se estremece. Como hipnotizada, no puede apartar sus ojos de las olas que, una y otra vez, se levantan y juegan con el viento demostrándole su poder. Piensa que, quizá, en aquel momento, alguien, al igual que ella, al otro lado del estrecho, mira las olas pensando, soñando con atravesarlas y cruzar esos pocos kilómetros que le separan del paraiso, de la tierra prometida…… de la esperanza de encontrar su horizonte. -No lo hagas… al menos, esta noche no –musita como si la persona imaginaria pudiese escucharla. Termina la infusión que tiene en las manos y después de lavar el vaso bajo el grifo, lo mete en el lavavajillas. Apagando las luces a su paso, va hacia la habitación de FJ que, como todos los días, se ha quedado dormido leyendo. Recoge el libro del suelo y no sabe por qué,se fija en la página. Se queda boquiabierta cuando lee el texto. “Viajaré lejos de mi poblado. Ya no tendré que ir a buscar arroz o electricidad a los ríos de los confines del mundo. Ni dejarlo todo, arriesgarlo todo para ser un inmigrante ilegal. Lo haré sólo por el placer de viajar, de hacer fotos… de contar la vida de aquí, a los de allí y la de aquéllos, amis amigos de aquí. Seré como un torrente que partiera de día y volviera por la noche o al revés, si a la lluvia se le antoja.” Lee el título: Yo seré los ojos de la tierra”.

Suspirando, pone el marca-páginas y lo cierra, colocándolo encima de la mesa. Inspecciona el cuarto de su hijo comprobando que todo está en orden, tapa mejor al niño y se queda un rato mirándolo. En otros países, hay también madres que querrían abrigar a sus hijos, o abrazarles, o besarles o curarles… pero no pueden. Están muy lejos, es otra cultura, son costumbres diferentes, pero…. Una madre es siempre una madre y sea donde fuere, el cariño, el amor, será igual. Después de darle un beso, apaga la luz y sale del dormitorio. Siente el deseo de ir otra vez a la cocina y mirar el mar. Al final, vence esta tentación y se va a su cuarto. Es tarde y el despertador, en poco más de cinco horas, sonará sin piedad,advirtiéndole con su estridencia que ya es tiempo de levantarse…. Justo antes de quedarse dormida, piensa de nuevo en un hombre, casi un adolescente que mira anhelante la playa. / / / / / / / / / / / /

Noche a noche y siempre a escondidas y con temor de que le sorprendan, ha ido construyéndose esa pequeña barca. Son tres tablones que ha conseguido robar de la tienda de Omar. Ese viejo gruñón, tan tacaño y tan egoista…. No quiere imaginar qué le haría si se enterase. Lo más probable es que le metiesen dos o tres años en la cárcel. Espera la hora más apropiada para emprender su aventura… para iniciar su camino hacia la libertad, hacia la vida que, según lo que le han contado, existe al otro lado del mar.
Y el momento llega. El agua está un poco revuelta y se agita formando pequeñas olas, pero ya no se puede volver atrás. Se agarra con fuerza a las tablas que forman su pequeña barca y se despide mentalmente de su madre, de su familia. Especialmente a ella, le pide perdón pero, seguro que lo entenderá. Él debe irse porque tiene que trabajar, ganar dinero y ayudarles a ellos también. Quizá algún día, pueda volver y comprarle a su madre una casa grande. Es su sueño… uno más. Vuelve hacia atrás la cara y no puede evitar que las lágrimas caigan y se junten con el agua del mar.
Marruecos, poco a poco se va perdiendo y él sólo se queda con la compañía de la luna que, desde allá arriba parece animarle y guiarle. Y nuevamente vuelve la cara. No, ya su tierra, su país, su casa, se ha quedado muy lejos. Se seca las lágrimas y mira hacia delante. Sí, el futuro está allá… casi al alcance de las manos. El frío poco a poco se le va metiéndo dentro y aun con la manta vieja que se pone sobre los hombros, los temblores no se calman. Mira una y otra vez a su compañera, ahí arriba, tan blanca…. Sí, está seguro que desde el cielo, la luna le anima y le sonríe. Vuelve una vez más el rostro hacia atrás y nuevamente las lágrimas le resbalan por las mejillas y se juntan con el agua salada del mar.
-¡Lo conseguiré! Llegaré al otro lado y allí me ayudarán. Allí encontraré lo que no tengo en mi país. Y pronto, ellos también se vendrán.
Piensa en sus hermanos pequeños… en su hermana…. En Marruecos, la vida es difícil para todos, pero en especial, para las mujeres. Las fuerzas le van abandonando. Lucha por mantener los ojos abiertos pero cada vez le cuesta más. Ya ve a lo lejos algo. ¡Sí, es una playa! Ya no puede más. Y es en ese momento justo, cuando el golpe de una ola, rompe en pedazos su pequeña barca. Intenta agarrarse a uno de los trozos de madera y nada con desesperación hacia tierra. No, no puedemorir así, a sólo unos metros de su meta! Al final consigue llegar y alpisar la arena, se deja caer sin conocimiento. Le despiertan unas voces. Él piensa que es una bienvenida, un saludo pero se queda aturdido al ver los gestos airados y enfadados de aquel hombre. Le señala el mar pero no entiende nada de lo que le dice. Sólo comprende una cosa: ¡aquí no!
Cierra de nuevo los ojos. Siente que le levantan y le tumban en una pequeña cama que introducen en un coche. Ahí, vuelve a perder laconsciencia. Se despierta una y otra vez y siempre ve a su lado a alguna persona con bata blanca. Por fin, se recupera y piensa que todo está bien… que al final ha conseguido llegar… que por fin, su sueño, está cumplido. Pero no… una vez más alguien le habla y le dice algo que no entiende. Él asiente con la cabeza porque cree que es eso lo que debe hacer. Y de pronto, se ve otra vez en la playa, le suben a un barco y entonces, justo entonces, entiende que le echan de allí… que le llevan de vuelta a Marruecos. No ha servido de nada su lucha. Y de nuevo llora. De nuevo las lágrimas se funden con el agua del mar, pero esta vez… esta vez, no mirará hacia atrás.