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Salón de Lectura

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Martino Sipino

El sonido del Silencio

El conocimiento de las plantas era su mayor riqueza.
Reflexionaba con el modo de establecer maneras distintas de Interactuar con ellas.
Los libros y tratados, teorías, leyes y principios a cerca de la naturaleza bioquímica y física de estos seres habíanlo preparado para tratar con ellos.
Los minerales, la luz, la temperatura y la humedad, la ventilación y todos los cuidados que estos seres requerían, sanidad, poda, cambio de tierra, abono, riegos, etc.
Volvían le la jornada intensa y agradable haciéndole a veces perder la noción del tiempo transcurrido.
El trabajo lo llevaba a cavo en un micro ambiente placentero y vivificante. Era éste un recinto no de muy grandes proporciones, sin embargo, cómodo y conveniente para sus requerimientos; provisto de la infraestructura propia de un horticultor o jardinero. Utensilios: tijeras de podar, un práctico harnero de 3 medidas granulométricas, cuchillos, arena, tierra, macetas de distintos materiales y tamaños. Tuberías de tres cuartos conducían el agua, aire, temperatura y luz en el interior. A izquierda, al centro y derecha, mesones dejaban dos pasillos, ambos topando en puertas de un módulo de vidrio donde se encontraban los equipos de control. Dichos mesones conteniendo un sinnúmero de cultivos, y todo lleno de vida.
En él contemplaba el desarrollo, color de los tallos, hojas y flores, la tensa turgencia de la masa vegetal que son las plantas. Esto le proporcionaba la convicción de hallarse haciendo todo lo convencionalmente correcto.
Desde que descubrió el mundo de las plantas y/o vegetales meditaba y discurría el modo de vincularse con otra dimensión de éste mundo. Los abonos, los cambios de luminosidad y los metódicos y estadísticamente probados controles de alimentación, sombreados y humedad, eran mecanismos que demostraban el modo clásico de interactuar con las plantas. Uno las podía ver crecer o marchitarse, desteñirse o llenarse de color; con su aspecto indicaban a Nébur su estado, sus necesidades y trastornos (vio ritmo) exceso y carencia en tanto cuanto estímulo suscitan respuestas. La prueba de esto le era suministrada por los estados de las plantas. Laxitud en los tallos hojas y flores, desprendimiento o permanencia de hojas y flores en la estructura, con independencia de su procedencia, origen, genero, especie o clase, etc.
Los paradigmas originados en el mito y la leyenda, costumbres y tradiciones (folclor) y los presentados por las ciencias y sus distintas disciplinas (botánicas) sólo le provocaban mayor desazón.
Algo en el tras fondo de la experiencia por él tratada dejaban lo sumido en profundos pensamientos que algunas veces lo tenían anormalmente retraído y otras muy exaltado. Sólo quien pudiera echarle un vistazo a su mente podría descubrir las misteriosas y mágicas cavilaciones y lo asombroso, seductor y persuasivo que eran sus conclusiones.
Cuando estaba en el interior del vivero las observaba, tocaba y olía. Durante largos ratos les hablaba, ponía música y en otros momentos sin esta, les susurraba o cantaba dependiendo del estado de animo. Reía y enfurruñabase con ellas, les retaba a batirse en disquisiciones finalmente infructuosas y que lo dejaban muy agotado.
Aplicó largas, costosas, arriesgadas y en otros casos rigurosas y crueles técnicas. Gases, electricidad, insufribles tanto para las plantas como para él.
Un destello de agudeza de alcances inconcebibles púsole alerta la percepción. Quería que ellas respondieran manifiestamente, gesticularmente, pero, no como lo venían obrando hasta ahora y sí como él lo realizara con ellas.
La tarea le consumía el tiempo. Sin saber como, sus años de trabajo lo habían puesto más reservado y sensible, cual torrente se derramaba en corrientes de profundas reflexiones.
En su mochila intelectual atesoraba imágenes o estampas que como grabadas en laminas de oro, signos y símbolos, jeroglíficos, letras y números, garrapateados en madera, piedras, cuero, arcilla o papiros, muros, lienzos, papel y pantallas; reflejaban el alcance metafísico y no por eso menos científico de sus investigaciones.
Acopió conocimientos y quimeras los que le hacían evocar enormes conjuntos de inmaculados y fulgurantes selvas, praderas, bosques, vergeles y campiñas, cultivos, babilónicos jardines, kibutz, viveros y laboratorios.
Por fin optó y adoptó una postura y un sistema. Nébur, sabía que en esta apuesta mal o bien se le iría la vida.


...2...

Por eso Nébur ese día examinaba concienzudamente el esquema de los circuitos que su pariente le mostraba. Ángel, lápiz y papel en mano le explicaba el modus operandis del instrumento. La erudita ilustración respondía con creces a la intuitiva y vaga inquietud de Nébur.
Su propuesta consistía en que aquél ingenio electrónico captara alguna forma o tipo de reacciones y/o energía emitida por el vegetal, dada ciertas condicionantes ambientales, naturales o sintéticas y que de existir tal posibilidad transformarlo en impulsos lumínicos y a través de estos construir un lenguaje convencional y del todo coherente. Considerar de algún modo que era concebible dialogar fluida y permanentemente con las susodichas.
Pasó el tiempo y Nébur apreció, sopesó, día a día, minuto tras minuto el alcance de sus suposiciones. Trabajó, trasnochando y trasdiando arduamente. Reunió materiales y herramientas dentro del vivero. Comía poco y nada; su mujer le decía que estaba loco de remate.
Menudos censores inalámbricos y de colores eran colocados por Nébur en los cepellones, tallos, troncos, hojas y flores. Con diminutas pinzas los fijaba en la estructura del vegetal. Unas lamparillas (led), también de colores yacían en un tablero sobre el equipo, completando la conexión del circuito.
El equipo en sí medía unos 15 cm de alto, 70 de ancho y 20 a 25 cm de profundidad. En su parte posterior 7 celdillas en una fila dejaban ver una maraña de cables que lo conectaban al tablero. Este, estaba organizado del siguiente modo:
...cada planta estaba representada con un conjunto de lamparillas con el nombre y color correspondiente....
Nébur pensó que cada conjunto de led debía tener una forma singular de agruparse en el tablero, de manera que después de desechar innumerables modos de distribuir cada conjunto, sin saber por qué consintió en colocar de tal modo cada grupo de lamparillas que cada planta quedó representada por un dibujo que le daban apariencia de ser una boca, es más, él mismo con un lápiz remarcador avíales destacado el atributo. También sus siete tonos presentabanlo en una escena alegre y fresca, pero no por eso menos misteriosa y sugerente.
El artefacto en su sección frontal disponía de swicht y perillas, balances desplazadles y en el mismo frontis ocupando el tercio izquierdo una pantalla de un procesador de datos.
Al fin Nébur tomó asiento frente al artefacto. Pulsó el iniciador digital; asió con mano temblorosa las perillas y balances. Las rosas tenían lamparillas rojas, los helechos verdes, los geranios azules, las orquídeas amarillas; al pfilodendro le correspondía el blanco, a las yedras la fucsia y a los lirios le asignó el celeste.
Con todos los nervios en tensión observaba como la pantalla se iba llenando de columnas y números en las tonalidades elegidas a medida que desplazaba el balance. El imperceptible movimiento de su mano hacía aparecer a Nébur como estático ya que éste debía hacerse con precisión, lentamente.
Sus ojos movían sé alternativamente del tablero a la pantalla. La estancia calurosa y húmeda a esa hora, pues era Medio día de verano, perlabale de transpiración todo el cuerpo dejándolo exhausto.
Recorrió la columna que representaba a las rosas desde el punto 0 hacia arriba hasta el 1500; lo mismo hizo con los helechos. Sólo esos registros le llevaron toda la tarde y parte de las forzosas horas de sueño sugeridas por su amante mujer, amiga y compañera.
Salió del vivero, la noche estaba fresca a pesar de encontrarse en un mes estival. Entró a la casa, cogió su sombrero una manta y volvió a sentarse bajo el ciruelo en un destartalado aunque confortable sillón que su padre antes de morir le obsequiara.
Cargó su pipa, aspiró profundamente el humo de su tabaco casero y en un santiamén hallose rememorando las circunstancias y motivos que lo hicieron prestar atención a cerca del reino vegetal. Recordó su tiempo de universidad y como abruptamente fuera exonerado de ésta, lo que lo dejó de brazos cruzados con un mundo interno colmado de tormentas, inquietudes y sin sabores. Como para sustentar sus necesidades básicas deambuló por múltiples ocupaciones. La manera en que un querido amigo de los tiempos del barrio que se dedicaba al cultivo y comercio de plantas y flores, un día advirtiendo la desorientación de Nébur sin medir la importancia de su acto lo convidó a visitar su casa para recordar viejos y buenos tiempos y para mostrarle lo hermoso de su oficio. Se acordó de la maravillosa primera impresión que tuvo al entrar al vivero de su amigo y del escalofrío que recorrió su cuerpo. Evocó el modo en que se articuló en su mente la idea de hacer algo parecido y sin embargo diferente. Recordó a sus padres inculcándole el celo y amor por la naturaleza y su ejemplo en el esmero y cuidado de las plantas y animales.
Finalmente el trascendental encuentro con la que hasta hoy era su mujer, su aliento y respaldo en toda y cada una de sus extravagancias.
Fue su voz la que lo sacó del estado de ensueño en que se Hallaba. Asomada a la puerta que daba a la terraza del segundo piso, con expresión seria y no por eso menos cariñosa, le traía a la realidad y a ella.


...3...


Abrió los ojos. Era otra mañana y sonrió al acordarse de que era Martes. En tono travieso determinó que ya que el Martes es el único día neutral de la semana (reflexión que el mismo había acuñado como juego), él le daría sentido a su Martes.
Eran las 10 40 cuando se sentó frente al equipo. Se quedó mirándolo largo rato. Precisaba concentrarse, entrar en el ambiente, compenetrarse con la atmósfera de la experiencia por él tratada. Con los ojos serrados dudó aún un instante, sin embargo, al momento en sus facciones se reveló la determinación, y decidió que estaba listo. Prendió el... ¿como le llamaría a su idea? y al aparato?; ¡ni si quiera se lo había cuestionado!.
Pasó un instante más en profundas cavilaciones y acabó por bautizarle con el nombre de: "oráculo luminoso de las plantas".
Pensó que el nombre era un tanto ampuloso, pero, le parecía bien aunque un tanto largo para tratarlo con ese título y finalmente optó por darle el sobrenombre de Horacio.
De un vistazo controló que el cursor centellante de las rosas y los helechos estudiados desde el 0 hasta el 1500 en el día anterior estuvieran en el mismo lugar en la columna como él los dejara. Hoy activaría los medidores automáticos ya que en la ocasión precedente los había hecho manualmente y resultaba muy agotador.
“Estabase desplazando el cursor de los geranios cuando súbitamente Un relámpago azul iluminó el tablero”.
Preso de una gran conmoción creyó estar alucinando.
...¿sería posible?!; ¿ooo sería el deseo de ver algo?!...
Con incredulidad y un poco asustado desconectó el automático; operó con mano tensa el comando para ampliar el guarismo indicado por el cursor; En la pantalla apareció la cifra:
...1033...
Bajó con mano trémula al 1032 y no ocurrió nada. Descendió al 1031; el tablero parpadeó sobresaltándole ...no había sido su imaginación...
Bajó un número más y el tablero volvió a guiñar, pero, ahora se fijó que el titilar azulino emanaba de una determinada led de las 17 que componía el geranio. Presionó un swicht digital que indicaba ser el comando para reiterar la función; en seguida identificó la lamparilla de la cual se desprendiera el rayo de luz ...correspondía a la primera del lado superior izquierdo de la figura en forma de boca del tablero...
Subió nuevamente al 1031 y el parpadeo se produjo en la led del centro.
Embargado por una indescriptible quietud contempló el tablero. La situación pensaba requería mesura y ponía todo su esfuerzo en dominar las emociones no dejándose arrastrar por los impulsos y las pasiones.
Con sensatez pensó que no era momento de medir la extensión o limites, o las cualidades, magnitud o trascendencia de lo que hasta ahora para él eran sólo supuestos.
...No eran extravagancias de alguien que disfaría...
...Él vio los destellos...

fuera del vivero y adosado al frontis de este, un mesón conteniendo cajones con almácigas de violetas y lilas, también prestabale servicio a Mungo como cama y atalaya desde donde el gato oteaba a través de los vidrios un tanto inquieto. En sus pupilas gatunas proyectabase la figura de Nébur como flotando. Avi lanzó un ladrido nervioso en tanto Bebé y santos erguidos en sus patas traseras y sus delanteras apoyadas en la verja que les obstruía el paso hacia el patio principal, con sus narices húmedas oliscaban el aire.
El micro clima psíquico creado por Nébur, emitido y difundido semioquímicamente por él fue recogido por los receptores neurálgicos de los animales, tal era la intensidad de las corrientes que entrecruzabanse en el espíritu de Nébur. Un estrepitoso alboroto puso fin a las cavilaciones del hombre, era que su mujer "Estrella" regresaba del trabajo seguramente cansada, pero satisfecha de su diario que hacer; y que saludada bulliciosamente por las leales mascotas entraba al patio riendo y dejando oír su voz cristalina llamándole.
Su primer impulso fue contarle todo a Estrella, pero, en seguida decidió que no era el momento puesto que aún debía él mismo comprender mejor el significado de lo acontecido.
Durante la cena habló muy poco y su esposa lo encontró más retraído que en otras oportunidades, e intentó en vano saber el porqué de su estado. Y los monosílabos con los que le contestaba terminaron por convencerla de que pasaría algún tiempo para que él le refiriera lo que le sucedía.
Finalmente después de ver un poco de televisión, y de compartir un rato con Alicia su cuñada y sus sobrinas Máira y Ximena que también vivían en la casa, tomó su pipa y se retiró a su escritorio.


...4...


Los días que siguieron para él no tuvieron la misma significación o sentido que tiene el día para cualquier mortal, lejos de eso, la formalidad mínima para que un día fuese normal era omitida por él al punto de dormir 2 horas cada 4.
Nunca supo el tiempo que ocupó yendo y viniendo entre los comandos del equipo y un sinnúmero de compendios que en rumas abarrotaban los mesones y el suelo de su sala escritorio. Tal era la profusión de pequeños y otras veces no tan pequeños montoncillos de libros, manuales, enciclopedias, tratados, revistas, dispuestos en aparente desorden en el piso del recinto.
Las obras atendían múltiples disciplinas, muchas de ellas ligadas con la “voz”. Sus fundamentos, el origen y proceso intelectual de articulación como una estructura.
Era fácil verle horas sentado en la posición del loto entre pilas de libros en un reducido espacio habilitado en la alfombra estudiando lingüística, fonética, gramática y una infinidad de materias afines.
Hallabase en este ejercicio repasando algunos temas relacionados con la modulación y pronunciación tanto de letras, sílabas y palabras, cuando reparó en el sonido de su propia voz que en ese instante reproducía la palabra RAÍZ: ...Raíz, raíz, raíz... una y otra ves resonaba en su cerebro RAÍZ-RAÍZ-RAÍZ... raíz, hasta que el disílabo perdió para él todo sentido.
Sin percatarse de lo que hacía lentamente pusose de pie. Como un sonámbulo pasó por sobre los libros dirigiendo sus pasos al vivero, pero no alcanzó a llegar puesto que en el momento que ponía él pié en el patio un vahído lo obligó asirse del marco de la puerta. Entumecido sentose en el umbral y esperó. Al cavo de unos minutos un sudor frío le recorría el cuerpo. Aspiró profundamente y el mundo giró ante sus ojos (Era la pálida).
Esperó un poco más. Poco a poco fue recobrando la normalidad. Sabía que debía descansar. Con dificultad tomó la vertical, procuró poner la mente en blanco y se dirigió rectamente a su habitación. El reloj del salón marcaba las 15 horas y 17 minutos del vigésimo noveno día de que Horacio desprendiera su primer relámpago azulino.
Al principio le costó conciliar el sueño ya que en su mente aparecía la imagen de Horacio dejando ver destellos multicolores y la palabra raíz modulada intermitentemente por las 7 bocas del tablero.
Nunca supo cuando entró en el sueño profundo.
...Soñó con árboles muy altos que inclinaban sus copas para “hablarle”. A su paso diminutas florcillas se empinaban gritándole:
.-falta poco Nébur-. Y .-no cejes-.
De pronto su vista se fijó en un árbol que aislado de los otros agitaba sus ramas cual brazos instándolo a acercarse. Cuando estuvo frente a él, el árbol comenzó a transformarse vertiginosamente hasta quedar convertido en un libro en cuya verde cubierta decía:
"EL SONIDO DEL SILENCIO".
Repentinamente todos los sonidos que hasta ese momento acompañabanle cesaron como dirigidos por una inteligencia superior.
Nébur miró a su alrededor y vio con asombro que la naturaleza que le rodeaba parecía expectante.
Embargado de una paz que jamás en su vida sintiera tomó asiento en el verde césped y cuando su mano cogió el libro, un murmullo de asentimiento se dejó oír a su alrededor.
Abrió suavemente la tapa del libro y sus ojos encontraron en la primera hoja un dibujo de su propio vivero que como si tuviera vida, dejaba salir desde su interior hermosos cantos. Era tal la belleza de las voces que sólo dio vuelta la página cuando comprendió que el canto había cesado por completo. En la página siguiente, vio a Horacio que con sus 7 bocas de colores al unísono le decían:
.-"POR FIN CONOCERÁS EL SONIDO DEL SILENCIO"-.
En la tercera página con letras que aclaraban y oscurecían en tonos dorados decía:
.-"TODAS LAS COSAS ESTÁN HECHAS DE OTRAS COSAS Y DEPENDEN DE ESTAS PARA EXISTIR Y SER LO QUE SON. MIRA A TU ALREDEDOR Y FIJA TU ATENCIÓN EN ALGUNO DE LOS SERES QUE TE RODEAN, POR EJEMPLO, ESTA MARIPOCILLA QUE SE POSÓ SOBRE MÍ, TIENE UN CUERPO, UNAS ALAS, UN PAR DE ANTENAS, ETC. Y SI QUISIÉRAMOS HILAR FINO DIRÍAMOS QUE CADA UNA DE ESTAS PARTES ESTÁN A SU VES COMPUESTA DE OTRAS, y ASí HASTA LLEGAR AL ÁTOMO Y MAS ALLÁ.
SI LO QUÍMICO DE LA NATURALEZA ESTUVIERA DISPERSO NO PASARÍA DE SER MATERIA MUERTA; SIN EMBARGO, LA NATURALEZA HA DOTADO A CADA ELEMENTO DE UN PODER SER, ES DECIR, DE UNA ESENCIA VITAL QUE LO DISTINGUE Y CONVIERTE EN un único TODO CON SUS PARTES BIEN DEFINIDAS. LO MISMO OCURRE CON LAS PALABRAS; UNA PALABRA ESTÁ COMPUESTA DE DISTINTOS ELEMENTOS, POR UN LADO LAS LETRAS Y SÍLABAS Y POR OTRO DE UNA ESENCIA ESPECIFICA COMO ES SU SIGNIFICADO O MODO DE COMUNICARSE YO ESTABLECER SUS INTERACCIONES. ENTONCES PARA QUE COMPRENDAS CÓMO SE COMUNICAN LAS PLANTAS POR INTERMEDIO DE HORACIO DEBES CONFIGURARLE Y PROGRAMARLE DE TAL MANERA QUE CUANDO UNA PLANTA EMITA UNA DETERMINADA PALABRA, EN LA BOCA DEL TABLERO NO SOLO Guiñe UNA LED, PARPADEE OTRA, O SE LLENE DE LUZ ÍNTEGRAMENTE, SINO QUE TAMBIÉN PUEDAS MEDIR LA DURACIÓN, INTENSIDAD, FRECUENCIA, RITMO, etc, DE LO QUE TU DETERMINARAS COMO PALABRA; Y NO COMO SUCEDE AHORA QUE CADA VEZ QUE EL CURSOR SE FIJA EN UN NUMERO “X”, SOLO ENCIENDE UNA DE LAS 17 LAMPARILLAS.
LO QUE OCURRE ES QUE HORACIO SOLO ESTÁ PRONUNCIANDO LETRAS SUELTAS.
Lentamente los dorados resplandores del papel fueron empalideciendo hasta quedar la página en blanco, mientras el libro volvíase ceniza que el viento se llevó dejando sus manos vacías.
Trató en vano de reincorporarse pues sentía el cuerpo pesado. Recostándose en el pasto dispusose a dormitar, pero un enjambre de abejas que por ahí pululaban tomando el polen de las flores, con su zumbido no lo dejaron reposar, más aún, una de las abejas que por su porte parecía ser la reina, después de un despliegue de acrobacia sin par atravesó cual saeta la distancia que le separaba dejando ensartada su lanceta en la vena del brazo...
El dolor fue tan agudo y lacerante que poco a poco lo fue sacando del sopor en que se hallaba. Un suave movimiento lo trajo a la vida nuevamente. Al abrir los ojos el rostro arrugado de su medico de cabecera lo observaba ceñudo e impaciente mientras que con sus diestras manos manipulaba una jeringuilla que le tenía clavada en la vena y por donde le administraba suero.
En la puerta de la alcoba Estrella y Alicia junto a las niñas musitaban en un susurro casi imperceptible algo parecido a una oración.


..5...

Nébur pasó un tiempo prudente alejado de todo lo que tuviera que ver con plantas fruto de su convalecencia y debido también a que 2 hermanos de su mujer, Roberto de vuelta de un viaje de estudios y Fernando y su prole detuvieronsé unos días en casa para compartir, dado que en el año con dificultad cruzabanse algunas palabras por teléfono.
El día era de los niños que con sus correrías y risas tenían a Mungo como el centro de sus juegos. Al llegar la noche un velo de sutiles emociones dejaban la casona ensimismada ya que sin concierto ni preparativos el grupo familiar reunido generaba profundas y enriquecedoras pláticas sobre infinidad de tópicos. Era la hora en que la noche y los invisibles dedos de la mente se confabulaban para tejer con cotidianos hilos nuevos mantos de certezas e inquietudes.
Fue en una de esas noches que Nébur sin saber en que momento se encontró describiendo la experiencia por él tratada . Sólo tomó conciencia de lo que estaba diciendo cuando el peso de la atmósfera tocó sus propias fibras, amén de la perplejidad que se reflejaba en los rostros e inquietos movimientos de los que le escuchaban.
Creyó con creciente inquietud que finalmente había dado un paso enfalso, pero, que va; ya estaba dicho.
Como era de esperar poco a poco fueron surgiendo las preguntas obviamente cargadas de incredulidad y con el paso de los minutos, cada vez más apremiantes respecto sobre todo de los principios y métodos en que se basaban sus experimentos. Él sabía que sería así, más tanto cuanto sus interlocutores eran profesionales de alto vuelo.
La magia sólo se interrumpió cuando los primeros gallos echaban al viento sus primeros cantos anunciando la aurora.
Después de 8 o 9 reparadoras horas de sueño y habiendo tomado una opípara merienda, advirtió el profundo silencio en que se hallaba la casa. Echó una mirada a la pizarra de recados, pero estaba limpia. Prendió su pipa y salió al patio sentándose como solía hacerlo bajo la sombra del ciruelo. El termómetro externo del vivero marcaba 23 grados y su reloj las 15 y 18 minutos.
Trató de ordenar sus pensamientos, pero fue en vano; le parecía muy extraño que la familia hubiera salido sin si quiera dejar un mensaje.
Un murmullo sin duda reprimido quien sabe por que motivo atrajo su atención y descubriendo que provenía de detrás del vivero, encaminó sus pasos en esa dirección encontrando a dos de sus sobrinos, Máira y Ernesto, que sentados en el suelo canturriaban muy quedo mientras con una lupa quemaban hormigas estudiando los múltiples efectos que el rayo causaba a los insectos.
Máira de 11 años era una morena muy cariñosa y traviesa que saliendo de su infancia cual río saltaba, corría y reía entrando en el mar de la adolescencia. Por otro lado Ernesto, unos meses menor que Máira, menos impetuoso que esta y de mirada solemne se concentraba al igual que la niña en lo que hacían.
Nébur agachándose a sus espaldas en tono cómplice dijoles:
.-rostisadas saben a pollo-.
Los niños con los ojos muy abiertos giraron al unísono mostrando sus semblantes un tanto sorprendidos y un tanto divertidos.
Siempre en el mismo tono y con una chispa de picardía bailándole en las pupilas agregó:
.-siempre que les laven los pies una por una, ya que de otra manera son picantes-.
Los niños rieron sin saber si tomárselo en serio o era otra de sus extravagancias.
Mientras se ponía de pie añadió afectando seriedad y preocupación:
.-¿podrían hacer algo muy importante para mi?-.
Los chicuelos con la prestancia de quien se prepara para una aventura esperaron anhelantes lo que su tío les pediría.
Dejó pasar aún unos segundos como dudando, cuestión que ponía impacientes a los niños.
.-Últimamente unos insectillos como esos están haciendo estragos en el vivero, por lo que necesito eliminar las hormigas tanto fuera como dentro del vivero y para esa tarea he pensado en ustedes-.
Los chicos aceptaron presurosos, sobre todo si estaba incluido entrar al vivero normalmente vedado para ellos.
Se preparaba para dejar a los niños en su nueva misión cuando recordó el motivo por el que les había buscado.
.-¡Ah!, porqué se hallaban tan callados y donde están sus padres?-.
.-están en el escritorio de la tía Alicia contestó Ernesto y nos
prohibieron al menos por hoy andar corriendo por casa so pena de un severo castigo-.
Nébur se alejó de ellos un tanto sorprendido sobre todo porque en la familia no se acostumbraba amenazar, menos a los niños. El motivo debía ser muy poderoso y se dispuso a conocerlo.
Al pasar por la sala comedor de su cuñada la encontró concentrada leyendo, esta al darse cuenta de su presencia observó un tanto distraída:
.-al parecer a esos les dio lo mismo que a ti y tuve que trabajar acá-.
Llegaba a la puerta del escritorio cuando esta se abrió y vio a su cuñado Fernando que con unos disquetes en las manos, salía del cuarto seguido por Roberto y Ángel:
.-Justo íbamos a dejar los disquetes a tu escritorio-. dijo Fernando con su sonrisa afable .-estuvimos modificando algunos de esos aspectos que crees pueden estar incidiendo o ser importantes en lo que nos comentaste a noche-. en tanto Roberto le extendía unas hojas que dejaban ver a simple vista una apretada escritura .-acá están las modificaciones que hicimos a las bases de datos, tipos de escalas y gráficos integrando algunos otros datos que creímos te pudieran ser útil-.
Nébur un poco cortado farfuyó:
.-¡que se supone que pasa, mantuvieron a todos en silencio por mis locuras-!-. en seguida un poco vacilante preguntó .-supongo ¿dejaron los originales?-. Sonrientes los muchachos ratificaron con un gesto, cuestión que distendió el ceño de Nébur quien cogiendo los objetos indicó:
.-¿ustedes vienen a descansar o a continuar trabajando?-. Sabiendo para sus adentros que sería inútil lo que dijese ya que el pasa tiempos más preciado de los muchachos estaba en la computación, en especial la elaboración de programas donde estos se sentían a sus anchas.


...6...


Pasó aún algún tiempo antes que se dispusiera a reanudar aquello que por postergado que fuese, era motivo de recurrentes fijaciones que lo dejaban a veces con la mitad de una palabra en los labios o un movimiento a medio hacer, devido a que su pensamiento tendía a torcerse hacia sus investigaciones con las plantas.
Sin embargo comprendía que era necesario para su salud darse aún otro poco de tiempo.
Llegó así el día en que su estado anímico y emocional lo pusieron en el transe de determinar por cual de los 3 cauces que manaban de su vertiente espiritual debía dejarse arrastrar. El primero era el que lo tenía más inquieto pues le decía:
..."olvída todo que nada conseguirás"... cuestión que en teoría era fácil de planteárselo , no optante, por mucho esfuerzo que hacía se sorprendía pensando en el asunto. Por otra parte no se decidía a seguir por el temor de echar a perder más su salud, cuestión que de no estar totalmente compuesta, sabía le podía pasar la cuenta. Su tercer pensamiento era continuar a delante haciendo todo lo posible por develar el misterio en cuestión.
Una de esas noches tuvo el siguiente sueño:
“Un hombre muy anciano se hallaba inclinado ante un mesón maniobrando una especie de balanza al tiempo que le indicaba:
.-Estoy Calibrando tu balanza espiritual. Pondré en el platillo izquierdo a la historia y en el derecho al futuro y veremos que pasa-.
Lenta pero inexorablemente el peso de la historia se dejó evidenciar en la balanza. Sentado cómodamente el pasado apoyaba sus espaldas sobre los bultos del tiempo mientras dormitaba hundiéndose en los abismos.
Sus atolondrados pensamientos se atropellaban no dejándole ver los acontecimientos que ocurrían en el platillo opuesto. En éste la superficie se veía lisa y reluciente, nada al parecer hacía contrapeso. Sin embargo, 3 pequeñísimos sentimientos colgando del borde del platillo con frenéticos aleteos hacían fuerza. La actitud, la confianza y la convicción hermanas reconocidas por su arrojo, inteligencia y fortaleza, ponían sin mucho resultado todo su afán en que el platillo opuesto no tocara fondo. Cuando esto estaba a punto de ocurrir la actitud les dijo a sus hermanas:
.-¡ey Por fuerza y peso muerto ese nos gana. Dejemos entonces este platillo y vayamos a agitar nuestras alas delante de sus ojos, haber si la brisa de nuestros aleteos le despejan y le ayudan a alzar el vuelo-.
Nébur saltó en la cama despertando a Estrella, al tiempo que exclamaba: -E de viajar.

Al instante se le relajó el semblante, se le despejó la cargada atmósfera que traía a cuestas dejándolo sin brumas que nublaran su entendimiento.
Después de dar vueltas la idea unos días habló con estrella la que lo incentivó a realizar el viaje, más aún tanto cuanto ella también viajaría por su trabajo.
.-Me parese excelente, incluso podríamos juntarnos por ahí después de terminar mis asuntos en Brasil te parese?-. .-magnífico, procuraré coordinar las fechas y de no juntarnos, al menos regresar al mismo tiempo-.
.-bien, a mi me esperan en Bello Horizonte a finales de Mayo y estaría volviendo los primeros días de Septiembre-. .-por mi parte estaría partiendo, a ver, pensó, partiré el ...
Mientras discurría Súbitamente recordó a sus hermanos Calul y Herchán que desde las hojas de otro cuento le sonreían. Entonses eligió como fecha de partida el cumple años de Calul el 29 de junio para estar volviendo los primeros días de agosto y empezar a trabajar para el cumple años de Herchán el 23 de agosto.
Iría sin duda a algunos sitios de importancia botánica; ahora casi todas las ciudades importantes cuentan con un jardín botánico.
Buscó en libros y revistas encontrando entre las lecturas temas como “Los Reales Jardines De Kew en londres o "Paisajismo". Cogiendo el ejemplar salió al patio sentándose bajo el viejo ciruelo ahora deshojado, en su sillón favorito, leyendo:
"Paisajismo, el arte de embellecer o remodelar ciertas superficies de terreno natural de acuerdo con un planteamiento racional y estético.
Nébur un tanto ansioso saltóse algunas paginas retomando la lectura:
"Oriente y el islam".
La tipología del jardín islámico medieval se compone de uno o varios patios tapiados plantados de árboles y arbustos y rodeados por frescos soportales de arcadas. Todo el conjunto cobra vida con la disposición de azulejos de colores, fuentes y albercas.
En la península Ibérica se conservan algunos restos en la ciudad de Granada, donde aún se pueden disfrutar buena parte de las maravillas de la Alhambra y el Generalife.
Cerró secamente el libro y confirmó, viajaría a España e Inglaterra.


...7...


El día fijado Nébur salió rumbo a Egipto en África, donde cogió un tour que le llevó a conocer las principales pirámides, incluyendo una semana de travesía por el Nilo y un recorrido por el famoso Valle De Los Reyes donde la arquitectura mortuoria muestra su más grande esplendor y donde su espíritu se sobrecogió al hacer el camino y entrada al último lugar de descanso de tutancamon. Seguidamente cruzó el mediterráneo en barco, pasó un par de días en Sicilia, luego viajó a Florencia en Italia (cuna del arte meieval). Finalmente la última etapa de su viaje lo llevó a España, pasando sin detenerse por Madrid, y donde visitó Santiago de Compostela donde conoció uno de los más grandiosos monumentos de la arquitectura religiosa, su catedral. Recorrió Granada, ciudad esta donde gozó con el palacio de la Alambra, recinto emplazado en una colina sobre la ciudad donde el patio de los Arrayanes se encuentra con el patio de los Leones, considerado uno de los momentos culminantes del arte islámico. En seguida se dirigió Al palacio del Generalife, una villa de recreo donde sus jardines se destacan por una sublime sutileza entre colores y aromas que desprenden sus variadas especies vegetales.
Por fin concluyó su periplo en Londres maravillándose con los Reales Jardines de Kew, donde visitó la mayor colección de plantas vivas mantenidas al aire libre o bajo cristal, el herbario o colección de plantas secas, especies de roca, acuáticas, flores silvestres y el arboreto o colección sólo de árboles.
Además pasó mucho tiempo en las salas de lectura o recorriendo sus laboratorios, bibliotecas, instalaciones museísticas y plantaciones experimentales o de investigación; desde donde recogió mucha información e infinidad de semillas y esquejes o patillas.
Y la convicción de que el Támesis brilla solo por sus jardines.
A la vuelta, aprovechando que le quedaban algunos días antes de comenzar a trabajar, visitó a su madre y hermanos.
Con Estrella estaba constantemente comunicado por teléfono y e mail. Cuando venía de vuelta estuvo a punto de pasar por Brasil donde ella se encontraba.
Procuraba estar el mayor tiempo posible fuera de casa recorriendo librerías y exposiciones, amén de otras actividades academicas en colejios e institutos donde realisaba clases de jardinería.
Cuando llegaba a casa Compartía un rato con su cuñada y familia y se iba derecho a la cama ya que al no estar Estrella, la estancia parecía más grande y desolada.
Otras veces día por medio llegaba la nana o señora Carmen quien limpiaba, cocinabale y ordenaba le, haciendo con su presencia acortar las horas.
Por fin llegó el tan esperado día. Saltó temprano de la cama, duchóse rápidamente, se desayunó con un tazón de té bien caliente y tostadas. Por el ventanal veía el día gris a través del vapor del tazón hirviente. Después de fumar su pipa, cogió una caja de petri que contenían disquetes y documentos; y por fin; sí, por fin se dirigía al vivero, un tanto incomodo e impaciente por todo el preámbulo que para él objetivamente no se había iniciado esa mañana, sino, la tarde aquella en que le vino la pálida.
Como niño que se prepara para un juego repetía, por fin, por fin.
Salió al patio de su casa y el ciruelo alto y frondoso lo sorprendió como siempre.
Al instante los tres perros al unísono saltaron ladrando sobre la puerta que separa el canil del patio central y que junto a Gatiño y Mungo, los felinos de la casa, constituían el mundo fauno (rebeldes contumaces condicionados como libres) como todos los seres en distinto grado.
Se dirigió al vivero. Mágico ingenio latiendo aguardaba al hombre. Penetró en el recinto. Se instaló en la pequeña cabina controlando de un vistazo los instrumentos, anotando todo lo que indicaban estos en una gráfica. Examinó a Horacio. Tomó los papeles y leyó.
Instala todos los disquette marcados con números romanos, siguiendo las instrucciones que hallarás en el primero. Otra serie de instrucciones respecto de cuestiones técnicas y lo que andaba buscando:
Fueron diferenciados cada uno de los sub instrumentos de medición que conformaban a Horacio, espectrómetros, microscopios, hidrómetros, termómetros, medidores de resonancia magnética nuclear, censores de luz visible, infrarrojo, ultravioleta, micrófonos, medidores de semioqímicos, medidores de gases entre otros.
Instaló los programas y al finalizar la instalación la pantalla le mostró el mensaje: ...Reset...
Pulsó el swicht; la pantalla quedó negra por largos minutos al final de los cuales las 7 columnas aparecieron en la pantalla con el mensaje: ...Presione cualquier tecla para continuar...
Así lo hizo y aparecieron las mismas 7 columnas divididas en finas suv columnas activadas y exhibiendo un centellante punto en la base, aparentando ser inquisidores Ojillos (cada suv columna representaba un instrumento. Hizo clic en un icono ofrecido por la pantalla en el lado superior izquierdo y los cursores ojillos de la rosa se pusieron en movimiento lentamente. Podía hacer que Horacio subiera en una fracción de segundos toda la columna, no obstante, un impulso maso tímido lo impelía a hacerlo lentamente, muy lentamente.


...8...


Miró a través de la puerta del modulo las macetas con rosales preñados de botones y rosas en distintos tonos que trasmitían halos de frescura.
los cursores ojillos recorrían los 1700; 1800, 1900. Cual primitivo cazador empinado y lanza en mano ante la vestia que se abalanza, Nébur sublimado primitivisa sus sensaciones y sentimientos entregándose ante lo no conocido a su propio creador.
2000, 2500. De pronto en el 2 mil quinientos noventa y nueve los cursores comenzaron a estirarse y encogerse mientras en el tablero las 17 rojas led empezaban primero a parpadear y después más bien a oscilar, bajando y subiendo la intensidad en su tono.
...Los cursores se estiraban y encogían...
no podía dar pábulo a lo que sus ojos le mostraban. El asombro le inhibía la posibilidad de mezclar cualquier otro sentimiento. Los helechos verdes, los geranios azules, las orquídeas amarillas, el filodendro blanco, las yedras fucsia y finalmente los lirios celestes.
Fue haciendo clic en cada uno de los iconos correspondiente a cada una de las plantas. Cada grupo de cursores iniciaban su recorrido separados sólo por el tiempo de pulsar el comando. Al cavo de un momento otras 5 plantas se manifestaban en el tablero y en las columnas correspondientes, menos los helechos. En el tablero cada conjunto de led semejantes a bocas o labios desprendían alternativamente distintas intensidades suscitando en él oleadas de desconocidas impresiones. Algunos cursores de las sub columnas eran fluctuantes estiramientos en marcas superiores a otros, indicando que el censor correspondiente captaba una señal. Cogió una libreta y anotó cada uno de los guarismos marcados con movimientos en que la tensión nerviosa pugnaba por derramar cual presa a punto de desbordar.
Dejó la libreta de apuntes y se quedó contemplando la apagada boca del helecho. En seguida sus ojos se fijaron en la verde columna del ordenador, que cual serpiente alzada sobre su cola, mostraba en su parte superior sus ahora desafiantes ojillos titilantes. Pulsó el comando para elevar los rangos de medición de la columna. De inmediato esta elevó su capacidad de medición al máximo. El hombre creyó ver una chispa de sorpresa en los cursores ojillos que comenzando a ascender se entregaban ante el indomable y soberbio espíritu del hombre. 15000, 2 7 17 39 140.
...Nébur rugía en silencio agazapado dentro de sí...
16000; 17000; 18000.
...acecha y vigila el metro 70 de claros y aguados ojos...
20000- 20201- los cursores titilaron y comenzó su metamorfosis. Unos se estiraban hasta casi topar el borde superior de la columna y luego bajaba oscilantes; otros detuvieronse en primera instancia en la cifra para después extenderse hasta casi el tope. Finalmente y cuando los últimos cursores completaron su recorrido, retornó a anotar las cifras que le faltaban entretanto soltaba un resuello contenido en la memoria de los tiempos.
...Como el primero que se puso de pie vio y quiso el horizonte pese al asombro y la duda...
Sabía que la tupida red bernética de Horacio acababa de atrapar el último de 7 peses.


...9...


Después de mucho sentir logró controlar física y mentalmente su ser. El pulso que un rato a tras se alzaba alborotado pretendiendo dispararse a cualquier lado descendía lentamente. Así, lentamente también se puso de pie, sin ver el breve aviso que intermitentemente se mostraba en el menú del lado superior izquierdo de la pantalla mimetizado entre las tantas otras luces que en este se veían; El mensaje decía:
...“Espere un momento por favor”...

Cruzó la distancia que le separaban de las plantas y ensimismado introdujo la mano entre las orquídeas. Así estuvo un buen rato al tiempo que paseaba lentamente los ojos por cada una de ellas. Algo ocurría delante de él, lo presentía ,no obstante aún no lo comprendía.
.-"mirad al órgano, algo le sucede"-. dijo una voz profunda, melodiosa, que el hombre no oía.
.-¡observad como casi alcanza la virtud de lo inmóvil!-.
A su espalda la pantalla de Horacio se había despejado gradualmente de abajo hacia arriba, presentando un fondo color petróleo. Como flotando del fondo de esta, 7 especies de ondulantes líneas la ocuparon. Cada reglón en los colores que le había asignado a las plantas. Así fue que de cada extremo derecho de la línea que representaba al helecho, manó un fluido blanquecino que como dibujando suavemente fue dando forma a una letra (M). Después de un instante y al concluir el trazado, la primera (M)echabase a rodar sobre la sinuosa línea, seguida de una (I), una (R), una (a), y una (d). Terminando por completar la siguiente inscripción:
al órgano, algo le sucede. .-¡observad como casi alcanza la virtud de lo inmóvil!-.
La letra (M) aún rodando, y precediendo a las otras, una vez llegada al extremo izquierdo de la línea dejose caer al abismo cibernético. En el resto de las líneas sucedía algo similar, pero con símbolos musicales y no letras.
Nébur siempre de espaldas a Horacio, como abriendo recién los ojos, miró el techo del vivero al escuchar unos golpecitos sobre este y percatándose que la lluvia y la noche habían llegado, decidió dejar de trabajar. Al voltearse para grabar la información obtenida por Horacio cuanto sería su asombro al encontrar la pantalla totalmente oscurecida y sin rastros de información en ella, además de las bocas del tablero apagadas.
Su mente no daba crédito a lo que su sentido visual le presentaba. Vacilantes pasos lo condujeron a la silla donde estuviera todo ese día. Maniobró, al inicio dominado y después cada vez más urgente y febril los comandos que controlaban a Horacio sin resultado alguno.
apagó el equipo; esperó masticando la ansiedad, atragantándose con los segundos. Después de dos eternos minutos encendió nuevamente el equipo. Sintiose desfallecer; derrumbarse definitivamente el dique que con tanto esfuerzo había sostenido. Brillantes lagrimas se descolgaron por su rostro inicialmente tímidas y al instante siguiente irrefrenables, anegando barba y bigotes desataronse en indomable aguacero del mismo modo que ocurría fuera del vivero.
...Tanto esperar... ...Tanto tiempo invertido...
Estuvo así por un buen rato sin pensar en nada que no fuera su frustración.
...¿por que habría colapsado Horacio?....
...¿de verdad el esperaba obtener algún resultado de todo eso?....
...¿O sabía era el fruto de una mente afiebrada que no quiere reconocer las fronteras de lo natural y vedado para el entendimiento humano?... Pasó otro rato sintiendo como la lluvia arreciaba fuera del vivero y dentro de su alma. Con las pocas fuerzas que le quedaban se levantó de la silla sin si quiera pensar en apagar el aparato: ...¡que más daba!, al fin y al cavo estaba descompuesto y en último caso se apagaría sólo!...
Arrastrando los pies salió del vivero quedándose un rato allí bajo la lluvia como queriéndose lavar la inmundicia que cargaba. Nunca pensó en el tiempo que estuvo de viaje que tan abruptamente todo acabaría. como no estaba preparado para un fracaso tan absoluto, no refleccionó ni reaccionó frente la conducta que estaba teniendo al quedarse por tanto rato bajo el aguacero.
Empapado entró dirigiéndose a su habitación donde se echó tal como estaba sobre la cama. A fuera un rayo iluminaba la noche. dentro del vivero la pantalla de Horacio se llenó de colores y las bocas del tablero de luz. Nébur en su habitación a oscuras simplemente no sabía a que atenerse en relación a su investigación, o como se llamara lo que estuvo haciendo. ....¿Se había en efecto descompuesto el aparato?...
un miedo físico se prendió a su piel.
...¡Que devería esperar! o ¿hacer?...
...¿hera un mal sueño?...
El aterido cuerpo de Nébur pronto cedió a las fuerzas de la fiebre, su ropa empapada y el estado de turbación emocional, le abrumaban el organismo y el alma, desatando furiosas corrientes que cargadas de sensaciones de ansiedad y pánico, le hacían por momentos perder el discernimiento... . .Veía a Horacio que con sus bocas reía malicioso, diabólico... fue tan fuerte el sentimiento de terror y desamparo en que su insano cerebro se hallaba, que sin saber con que fuerza y en que supremo instante, una luz, primero lejana y después cada vez más cerca le fue llenando el entendimiento. .-¿Había estado trabajando con...!-..
Una risa tímida en un primer instante y como de poseído le convulsionaba poco a poco el semblante.
.-¡Sí!-. .-¡Había estado trabajando de día con luz natural!-.
.-¡Eso debía ser!-. y reía sin poder controlarse. .-¿podía ser hací de simple?-.
.-¡Debía ser eso!-. farfullaba cual naufrago aferrado al madero que le podía salvar.
con muchas dificultades ya que su deteriorado organismo no le permitía gran destreza, pusose de pie. Con febriles y descordinados movimientos se quitó la ropa colocándose otra seca.
...¿¡Podía ser sólo eso!?...
... ¡Debía calmarse!...
Por fin tomando gradualmente conciencia del estado físico en que se encontraba y el peligro que había corrido al permitir que sus emociones le nublaran el entendimiento se obligó a que fuera como fuera debía tranquilizarse.
...Podía ser así o no serlo, sin embargo, no podía dejarse arrastrar por la frustración o el fracaso...
Avergonzado Con sigo mismo se metió en la cama sin si quiera permitirse salir de la duda. Sería ese su propio escarmiento ante su deleznable y soberbia actitud.
Con una mezcla de dolor y regocijo admitió que el orgullo y la vanidad le habían carcomido lenta y subrepticiamente, haciendolo al menos ante si mismo engreído y arrogante.
Poco a poco el cansancio físico y mental resultado de los padecimientos de la jornada lo llevaron a dormirse profunda y agitadamente. lo soñado lo escribiría después en su diario de sueños.


SEGUNDA PARTE.

...1...


El mitológico rito pluvial se desplegó pleno sobre el crisolastro paraje mojándolo todo. Despertó sudoroso y temprano dominado de sí. La temperatura no bajaba. Centía su cuerpo a mal traer, sin embargo, su conciencia le permitía pensar con meridiana claridad.
Llobía a cantaros; parecía que tiraran el agua con baldes. Con todo lo ágil y rápido que le permitían sus fuerzas salió de la cama, quitóse la ropa húmeda por la transpiración y pusose otra seca. con la respiración agitada reordenó la cama cambiando sabanas y volteando el colchón se metió nuevamente en ella y descansó así durante quien sabe cuanto rato; unas veces traspuesto, otras lúcido; y las más profundamente dormido.
Algo familiar le trajo a la realidad; era la señora Carmen que entrando en el cuarto le recordó que el día anterior había sido Martes. Una estrella brilló en alguna parte.
Con rápido ademán la señora se aproximó a la cama tocándole la frente:
.-Que ha estado haciendo eñor, mire con la pintita que es’tá-.
.-y eso que ahora estoy mejorcito, me hubiera visto Aller-.
Nébur mostraba una nueva luz que le iluminaba el semblante.
Hasta ahora el resultado de sus estudios había sido lo mas importante, pero nunca tanto como la importancia de poder apreciar la hermosura de la vida en plenitud.
Por eso fue que después que la señora le dio algo para comer junto a un tazón de té bien caliente; continuó acostado asimilando y asumiendo lo soñado en la noche presedente. Cogiendo el diario de sueños y una pluma, escribió:

...Martes 23 de agosto...

.-en la llamada vía Láctea, en el tercer planeta, en el hemisferio sur de este, en la vertiente occidental de la cordillera que apoya sus pies en el fin del mundo y que recostada en los eclípticos 23 grados y medio de este mismo globo he subido a nacer.
Tengo fiebre y mi cuerpo se asemeja a una brasa, necesito descansar en cuerpo y mente y estoy en este esfuerzo. Cierro al fin los ojos y mi cama se vuelve una gran cuna. Al querer incorporarme para verificar lo que me sucedía comprobé con pasmo, pero, sin miedo que no podía moverme como yo quería. Podía si levantar la cabeza, agitar los brazos y levantar torpemente las piernas, pero no podía sentarme.
De pronto un murmuyo me llamó la atención a los pies de la cuna. Tres figuras más que familiares me observaban. Quise expresar mi asombro, sin embargo, de mi boca salió un parloteo de neonato, un balbuceo indecente. comencé a desesperarme. De cada costado de la cuna avanzaron y cogiéndome de las axilas me sentaron apoyándome en los almohadones mientras el tercer "YO" me miraba de frente. Al del lado izquierdo le brillaba y bailaba una chispa de ironía en la mirada; entre tanto la figura del lado derecho mostrábase piadoso, compasivo. Fue entonces que la voz y mirada del que estaba a mis pies me heló la sangre y un temor mortal corrió por mi cuerpo. Cargados de reproches sus ojos taladraban en los míos. fría e impersonalmente me dijo:
.-Eres responsable de negligencia psíquica y no estarías habilitado para ejercer tus derechos como toda persona lo que significaría perecer, que es lo que creo mereces y no solo responsable, si no culpable de omisión y decidia psiquica; no obtante, el juicio de estos dos caballeros está a favor de la naturaleza del más débil lo que de suyo es antinatural-.
Intenté decir, no se, cualquier cosa, pero, de mi boca sólo surgieron los mismos balbuceos de bebé. Traté en vano de salir de la alucinación o del sueño, no se, pero se plasmaban tan reales en mi mundo que me empecé a asustar.
La voz indulgente del de la derecha dijo:
.-eres débil y no estás preparado para sufrir, lo cual es natural, pero eso no te exime de la cuota de responsabilidad en dejarte llevar por las paciónes y los impulsos.
La voz de mi “yo” izquierdo bino a replicar, mordaz: .-crees valer algo más que una seta?-. .-o esto es un mero festín intelectual?. agregó el del centro. El de la izquierda retomando la palabra miró al del centro con desdén, replicando: .-por ser parte de él no estás dotado de objetividad en el juicio que haces-.
El “yo” del centro pareció no escuchar las palabras dejando su rostro neutral. El de la derecha dijo sentencioso y mirándome con lástima y compasión: .-tus lados escondidos juegan con tus proyecciones intelectuales y sociales, justificándo lo injustificable, el relajamiento moral con lo que dejas de ser persona-.
Un primitivo espasmo me izo tomar conciencia de mi cuerpo y logrando articular unas palabras dije:
.-no soy más ni menos que ustedes-. volviendo a balbucear. el de la izquierda rió sarcástico diciendo: .-crees ofrecernos una instancia que te exima con dejarnos opinar-. El de la derecha objetó el contenido y el modo añadiendo: .-Es una opción-. El del centro indicó severo y áspero:.-jamás podrás burlarte de ti mismo y si lo haces sucumbirás tú y los tuyos-.
Mi cuerpo antes insensible comenzó a recobrar las sensaciones. Entre tanto mis “yos” se tomaban de las manos y pugnaban por quedarse.
El aguacero, monstruo folclórico de las latitudes meridionales diluyó las siluetas, borroneó los co ntornos y con el ruido de la lluvia que arreciaba le despertó bañado en sudor. Cerró el diario y lo dejó junto a la pluma en el velador. Un vago temor aún le cosquillaba en el cuerpo al recordar la noche pretérita. Pensó en Horacio, quizás descompuesto, quizás no y suspiró profundamente, considerando que cuando dejara de llover le daría una vuelta.

...2...
Los días que transcurrieron fueron de absoluta calma. El tiempo atmosférico pareció querer acompañar a Nébur no dejando de llover el resto de la semana. El sábado amaneció despejado y frío. Con la tranquilidad de aquel que recién sale del confesionario, habrió de par en par las puertas de la terraza del segundo piso y vibró como lo hace la cuerda de un violín al ser frotada por el arco cuando el sol matinal acarició con su luz las majestuosas montañas, y que desde el lugar desde donde observaba se veían níveas e imponentes.
Un revoloteo seguido de estridente ruido lo sacó de su contemplación, haciéndole dirigir su atención al ciruelo el que rebosante de florcillas, lustrosas hojas y brotes, anunciavale la primavera. Caminó por la terraza acercándose al árbol y apreció con regosijo como de los numerosos nidos que en el se hallaban salían y entraban los pajarillos. Conteniendo la curiosidad esperó a que el pajarillo que había entrado en el nido más próximo volviera a salir, y cuando esto sucedió, se acercó hasta poder observar su interior y el porqué ese como urgente ir y venir. Sus ojos límpidos y tranquilos, en un primer momento no distinguieron nada; sin embargo, al instante siguiente colmaronse con el más sublime acto que la madre natura puede ofrecer. Con incontenible emoción vio como tres pequeños huevillos se agitaban, al instante siguiente trisábanse y finalmente quebrándose dejaban ver la figura de tres bebés pajarillos. Con su voz quebrada por la emoción musitó: .-vivan y disfruten hasta más no poder- y al estirar la mano para tocar a uno de los pequeñines, que con agudos chillidos se revolvían entre los cascarones, un súbito aleteo le sorprendió, era el pajarillo que minutos antes saliera del nido, quien con ligero gesto volvía dejando caer al vuelo en este un gusano y antes que pudiera retirar la mano, le picoteó el intruso dedo dos o tres veces. Con lagrimas de felicidad y riendo a mandíbula batiente bajó al baño a curarse sus heridas que aunque insignificantes, como ardían las condenadas. Casi maquinalmente y una vez vendado el intruso dedo, salió al patio y penetró en el vivero. Al poner el pie dentro, supo que estaba curado de los espantos que sin saber le habían corrompido el alma de soberbia y orgullo. Con sus heridas cauterizadas a fuego vivo, dirigió sus pasos a la pequeña sala de control. Como suponía Horacio estaba apagado. Sin rastros de duda ni temor prendió el aparato el que después de unos instantes le presentó el mensaje: “espere un momento por favor".
Pasaron cinco lentos minutos, hasta que el aviso del monitor desapareció poniendo en su lugar desde abajo hasta la parte superior de este un gradual color petróleo. Sucediéronse aún algunos segundos, y Nébur con incredulidad vio como desde la profundidad de la pantalla surgían unas líneas ondulantes en los colores por él elegidos para las plantas. Observó con creciente asombro como de la línea que representaba al helecho, manaba un fluido blanquecino que formaba la letra (o), seguida de una (b) y completando la frase:.-observad al órgano, ha regresado"-.
Las letras rodando por las sinuosas y ondulantes líneas al llegar al extremo izquierdo dejabanse caer al abismo bernético de Horacio.
Los ojos de Nébur fijos en el visor recogieron ávidamente los sucesos acaecidos enéste; cual mágico rompecabezas, las piezas fueron ajustándose revelando al hombre la naturaleza de lo hasta ese momento desconosido. La música que manaba de su vivero en aquel extraño sueño; los dorados tonos que aclaraban y oscurecían en el mensaje aparecido en el mismo sueño, terminó por aclarar cualquier duda.
El asunto era que a partir de la luz y de la intensidad, tonalidad y o matices de ésta, las plantas eran capases de reaccionar química y físicamente, hasta ahí nada nuevo, sin embargo, esas reacciones eran posible de traducir y descodificar a partir de la información recogida por todos y cada uno de los instrumentos por él implementados en Horacio. Paresía simple, pero la oscuridad de esa noche de lluvia también le habían oscurecido el pensamiento. Ahora faltaba descubrir cuales serían las intensidades y tonos de luz que le permitirían hacer que ellas le persivieran como algo más que un mero órgano despojado de atributos, y posteriormente de que le entendieran lo que él llamaría idioma vejetal.
Con tranquilidad, pero no por eso menos entusiasmado revisó cada una de las cifras que contenían los registros que Horacio mantenía en sus bases de datos. Después de ensallar y provar un sin número de nuevas y más desarrolladas tecnologías, cogió todo lo que le pareció necesario para crear un nuevo programa que inter actuando con los que ya contenía la máquina, tal vez le permitieran al fin estableser comunicación con el mundo vegetal.
Nuevamente volvió a estudiar los libros que un tiempo atrás le nublaran el entendimiento, pero ahora con otra perspectiva; lo hacía con serenidad, reposadamente, dejando de lado la impaciencia.
Incorporó al sistema de iluminación y riego del vivero nuevos tipos de luces y aguas abonadas, adecuándolos al intrincado sistema resultante de los últimos antecedentes recogidos. Sabía que las fronteras de su investigación eran frágiles y las experiencias vividas en sus largos años de estudioso de las plantas, sólo le mostraban algunos fragmentos sueltos de entendimiento y comprendía que sólo el amor por lo que hacía le traería la verdadera satisfacción . Por tanto todos los nuevos estudios y modificaciones, los realizó en el más completo sosiego y paz espiritual, dándose tiempo para descansar apropiadamente y compartir tanto con su familia como con sus pocos pero buenos amigos que aún le quedaban de su juventud.

3...

Por fin el hombre creyó haber terminado con los preparativos para establecer la comunicación con aquellos seres que por tanto tiempo sin saber como se constituyeron en el centro de sus afectos. El día primero de Febrero aniversario de matrimonio con estrella, cuando todos descansaban en la casona después del almuerzo y la larga sobremesa de celebración, también él se retiró a su cuarto, puso el despertador, cerró la cortina y se dispuso a dormir un rato. Eran las 17 horas y su reloj con la alarma a las 18 30.
Soñó con el “Vieja”, apodo dado a Carlos, aquel amigo que le revelara lo maravilloso que era el reino vegetal. revivió la experiencia física de entrar al vivero de su amigo.
.Mira Nébur-. Invitándome a entrar. El microclima húmedo, calido, cargado de vitalidad exacerbó mis persepciónes y como en un cambio de frecuencia sucumbí al sonido, olfato, vición, tacto, y a un sabor en la boca como a primitivos bosques, virginales suelos, cuchillos de agua endiendose vertical y orisontalmente en un mismo glovo, una simbiosis perfecta que me estimuló la libido. El verde y los otros colores del blanco al negro se fundieron en mi piel.
.-Esta, decía el "Vieja", es un singóneo o...
el timbre del teléfono bruscamente lo trasportó a la realidad y despabilándose de las sensaciones contestó:
.-fernando, me pillaste traspuesto; donde estás?, ¡en la puerta... ¡del celular-....
Nébur salió a abrirle a su primo y su vista se cruzó con el despertador quien le perturbó con la hora que marcaba; las 8 menos 5.
La gruesa cortína de la ventana estaba serrada como él la dejara para que no entrara la luz. Abrió la puerta de su cuarto y en efecto la mañana entraba por los vidrios de las puertas que daban al balcón. Con enojo y unpoco de asombro, constataba que pasó la tarde y noche dormido sin sentir el despertador, sin sentir en realidad a nadie de la casa, perdiendo baliozas horas de trabajo. El silbido de Fernando lo apuró a bajar. Al salir al patio pasó frente al vivero y se sobresaltó al ver una luminosidad extraña, sobre natural, extra terrena que le erizó los pelos.
Fernando silbó apurando su salida y poniendo a ladrar a los perros. Devía pasar a la puerta de calle transitando por la casa de su cuñada. En la pizarra de la casa de Alicia había un mensaje que no alcanzó a leer; lo haría al instante siguiente.
Abrió la puerta y un grupo de hombres armados le apuntaban y empujaban violentamente en elinterior de la casa. El revuelo duró un par de minutos y se halló sentado y esposado a una silla.
Miraba alternativamente a su primo Fernando esposado al igual que él, a sus captores, y al mensaje de la pizarra: .-Escóndete te busca la policía del gobierno por el asunto de las plantas-.
Quien parecía mandar al grupo armado, dijo: .-queremos toda la información sobre tus investigaciones con las plantas, todo, escritos, disquet, equipos, fuentes, todo; sin omitir nada-.
Nébur, perplejo, asombrado, muy alarmado y por que no decir con una alta cuota de temor repuso: .-todo lo que quieran podría decírselos y me extraña y amedrenta en la forma que me lo piden, puesto que nunca e estado por esconder algo-. El individuo de mediana estatura movió la cabeza como entendiendo, sin embargo la siguiente orden dada a sus hombres dejó a Nébur desconcertado: .-Tomen a éste, indicando a Fernando y enciérrenlo con los otros-. Con los ojos muy abiertos y con la vos entrecortada Nébur manifestó:.-donde lo lleban, y quienes son los...-. Una sonriza despectiva detuvo la pregunta de Nébur, cada vez más asustado. .-Tenemos a toda tu familia, esposa, cuñados, hermanos, sobrinos. Sabemos que lo que haces es muy importante... observó el hombre dándole un dejo burlón a las palabras. Después de un par de interminables minutos soltó mostrando el semblante serio en un tóno de voz grabe y lento:.-sabemos que desde el extranjero mucha gente está interesada en tus investigaciones. Un radioescucha militar nos entregó la siguiente información:
.-“científico chileno llamado.. y le dio su nombre. investiga y al parecer descubre un área de las ciencias naturales que podría revolucionar el mundo”-.
.-Así que no te hagas el santo, ya que se ha sorprendido una red europea de espionaje cientifico que estaría por comprarte la información-. .-Queremos saber también quien más conoce tus experimentos, y comenzaremos por esto mientras les indica a cuatro de sus hombres que registren minuciosamente la casa, palmo a palmo, sin romper nada y sellando los cuartos. Con ojos que parecían querer saltar de sus orbitas Nébur repuso con auténtico panico en la voz .-les diré todo lo que quieran saber, pero creo que hay una terrible confusión o al menos que sea una broma de mal gusto señores-. .-no señor dijo el que comandaba el grupo, no quiera pasarse de listo-. .-comiense por los nombres de quienes saben lo que hace-. Frente a Nébur dos agentes libreta en mano esperaban.
.-bueno dijo Nébur, a parte de mi familia algunos amigos-.
.-sus nombres-. indicó severo el que mandaba; .-todo esto me parece tan absurdo-. dijo Nébur
una recia cachetada terminó por quebrar las defensas intelectuales del hombre. Estaba a punto de nombrar a dos de sus amigos que sabían del asunto, cuando lanzó un corto y ronco grito desesperado y llorando convulsivamente se rehusó a hablar. Dos, cuatro, seis bofetadas pretendieron inducirlo a cooperar, sin embargo Nébur sollosaba roncamente en un arrebato de histeria. El jefe con una seña detuvo a los que golpeaban, y si Nébur hubiera escuchado lo que les mandaba en vos baja, habría terminado por rebasar las barreras de lo cuerdo y coherente. cuchichearon los hombres en un rincón de la espaciosa habitación. .-Se nos quiere hacer el loco, persistan en la pregunta y si no responde aplíquenle corriente-. Horas pasáron y Nébur negándose a responder. Su mente redusida a girónes de realidad lo tenían al borde del paroxismo. No supo cuando ni como unos pequeños electrodos como pinzas mordieron las carnes de las tetillas de nébur, y dos cables las conectaban a un aparato que tenía uno de los supuestos agentes. .-Nombres tanto de chilenos como extranjeros que supieran lo que hacías-.
Con mirada extrabiada y el semblante desencajado, pálido, con la quijada entreabierta desde donde le fluía un hilo de baba, balbuseó:
.-están locos... un breve movimiento del que manejaba el electrocutador manual y una chispa azul plateada iluminó por un instante el cuerpo del torturado. El choc eléctrico y el consiguiente grito sumado con el timbre del despertador que sonaba justo a las 18 30, terminó por sacar al hombre completamente de la pesadilla. Totalmente alterado se sentó en la cama no pudiendo descifrar el sentido de tan inoportuno y malhadado sueño, que sólo venía a trastornar sus convicciones, aturdiéndole. Sin mediar pausa se levantó dispuesto a trabajar sin que nada le perturbara. Bajó, entró al baño y se echó una reparadora ducha la que le relajó y ayudó a percibir que el sueño formaba parte de su aún no equilibrado ego. Entró en la sala de estudio encontrando a estrella concentrada en el computador. Después de darse unas vueltas le contó el sueño en tono de chanza. Estrella volvió la cabeza para mirarle fijamente, escondiendo en el fondo de su mirada una sombra de preocupación, sin decir nada, retornó a trabajar inquieta por la salud sobretodo mental de su esposo.
Cogiendo su caja que contenía el material computacional y escritos de su trabajo salió. Aprestó concienzudo todo lo que necesitaría para por fin develar aquello que por tanto tiempo lo tuviera obsesionado. Eran las veintiuna horas y 35 minutos cuando creyó estar listo para comenzar con su experimento. Miró una a una las plantas que poblaban el vivero. Respirando profundo puso manos a la obra comenzando por encender el nuevo sistema de iluminación que proporcionó al habitáculo una luz semejante en todo a la del día, Reguló el termostato, aprestó el mecanismo de riego por aspersión en el rango más fino y encendió a Horacio. Un minuto bastó para que la pantalla se llenara del verde petróleo y dejara ver las líneas serpenteantes en la profunda vacuidad bernética de Horacio. Resuelto enfrentó el teclado y se puso a escribir. Al momento de empezar a teclear junto con pulsar cada tecla las luces del vivero hívanse subiendo y bajando en sutiles matices haciendo que en el interior del habitáculo como que el aire mismo adquiriera vida con el movimiento de la luz. El texto escrito por el hombre expresaba:
.-Mi nombre es Nébur y mi propósito es lograr establecer comunicación con quien sea que viva o exista en su mundo; por decir de algún modo-. Mordiéndose el labio, esperó que algo ocurriera en los ondulantes renglones. De pronto en la línea que correspondía al helecho comenzó a surgir unas letras dejando leer:
Hel: .-te conocemos y nunca creímos que podrías llegar a tender un nexo tan directo de comunicación con nosotras-.
Trémulo vio como en el tablero sobre el equipo la verde boca que representaba al helecho poníase a emitir sutiles destellos que variando a su vez la tonalidad, hacía ver al diseño como una boca moviendo los labios; también vio como la última letra (S) se perdía en el abismo bernético de Horacio, después de rodar por la línea.
N: .-¿que saben de mí?-.
Hel: .-particularmente de tí no mucho, sólo que eres aquí quien mantiene y que con su modo de comportarse nos posibilita seguir subsistiendo-.
N: .-preciso saber todo lo que más puedan revelar de su mundo y de como perciben la vida u otras cosas-.
Hel: .-nos llamamos “Solterras” hijas copulativas de la tierra (plasma madre) y el sól (plasma padre). Nuestra, ..mm.. como decir, cultura, o practica social no depende de las razones y o lógica de las llamadas por ustedes "ciencias" que explican tu mundo. Para nosotras, las conductas de quien por siempre hemos llamado "Órganos", nos resultan inarticuladas, faltos de coherencia y consistencia tanto en la sustancia como en la forma, en la mayoría de los casos impredecibles, inconstantes, superponiendo lo superfluo en desmedro de lo esencial.
Ahora, En nuestro caso Pasamos por ser en un instante mata de una determinada especie para en el mismo momento ser parte integral del cuerpo llamado por ejemplo Helechos. En mi caso soy una mata de helecho, sin embargo conformo parte estructural de toda la especie de Helechos del mundo y tengo en mi memoria genética toda la historia de los helechos de mi especie. ¿Logras comprender algo?-.
N: .-algo. ¡¿Quieres decir que ustedes nos conocen desde siempre!?
Hel: .-Cada una de mis congeneres aquí representadas podrían decirte más de algo en cualquier aspecto de vuestra existencia según el ámbito en que ellas hallan convivido con ustedes los órganos-.
N: .-Pero como es posible que ustedes conoscan o puedan tener conciencia de lo que el hombre ha hecho o hace-.
Hel: .-Ya te he dicho que nuestro elemento es la tierra y que a través de esta podemos transmitir y transferir el conocimiento dado que este plasma contiene innumerables elementos con los que podemos estructurar un meta-lenguaje que se graba en nuestra memória genética. Por otra parte el fenómeno llamado por ustedes luz o luminosidad, amén del calor generado por nuestro plasma padre, contiene la esencia misma de la vida desde donde recogemos nuestro sustento y que en una simbiosis con el resto de las especies físicas, biológicas y químicas que coexisten en nuestro plasma madre, hemos desarrollado desde ase un par de miles de millones de años sin que nada ni nadie quebrara la armonía de la evolución, un meta logos, donde la semioqímica de los elementos son los símbolos y signos para comunicarnos y establecer lazos-.
Nebur SINCERA Y FRANCAMENTE estaba estupefacto, sin poder dar crédito y o reputar lo que creía estar entendiendo. Pasándose una mano por la cara miró y vio a las plantas con otros ojos; por largos minutos les contempló absorto, pasmado por la paz que proyectaban; por la aparente simpleza y por las propias sensaciones que su ser emocional provocabale.
Transido de contradicciones evocó el sueño recién tenido y su alma dando un brinco, hubo de ponerlo en la situación de optar, no por su seguridad física, sino, por su equilibrio mental.
Puso las manos otravez en el teclado de Horacio y digitó:
N: .-Tú o ustedes que se yo, creen que debo seguir con esto?-.
La línea que representaba tanto al conspicuo helecho, que era hasta el momento quien hablaba, como las de las restantes plan.. “Solterras”, dejaron súbitamente de ondular para adoptar una postura rígida, tensas, líneas que parecían estar haciendo un esfuerzo por no fragmentarse fruto de la tensión que en ellas se registraba; por otro lado, las bocas del tablero después de un mohín de labios apretados, hicieron todas juntas el movimiento típico de mostrar los dientes cuando comenzaban a contestar.
Si Nébur hubiera podido escuchar la fonética que producían las letras cuando comenzaron a salir de Solterra Helecho y de todos los demás renglones y bocas del tablero habría escuchado un coro semejante al que produjeran todos los Ángeles del cielo, si existieran...
Hel: .-Síííííííí-. .-por su puesto que sí, sólo tú, y quien más que tú puede saber todo lo necesario que pudiera salvar a tu especie. Y que más dá otro loco-.
Nébur boquiabierto miraba sin comprender muy claramente el sentido de las palabras que exponían a coro las solterras. .-¡Y como sabrían aquello del temor a volverse loco?-.
Hel: .-Y no te extrañes que sepamos lo que sientes, puesto que como te dije anteriormente nosotras podemos prácticamente leer de tus reacciónes fícico químicas y biológicas, tu estado de animo, no lo que piensas, pero si las sensaciones experimentadas por tu cuerpo y el de cualquier elemento existente dentro y sobre nuestro plasma madre a causa de los agentes semioquimicos antes mencionado-.
Nébur comensó a relajar su mente y cuerpo, doblegando su rijida estructura mental y abriendose a la sólida y contundente reflexiones de Solterra Helecho y sus connaturales.N: .-He de ordenar mis pensamientos y todo esto que ustedes dicen que "es", ya que necesito sopesar y evaluar por lo que les pido un poco de tiempo y de ante mano os agradezco.
digitó y apagando a Horacio se levantó dispuesto a salir del vivero, pero, sin antes mirar con respeto y curiosidad a solterra helecho, rosas, orquídeas, lirios, etc.

TERCERA PARTE.


1...


Después de mucho meditar logró con meridiana claridad establecer los límites y o fronteras de su investigación, obviamente cargado de aprensiones, puesto que lo que tenía entre manos podría ser para él y su familia una bomba de tiempo. Por lo que Entre tanto y mientras no ocurriera o supiera algo nuevo, resolvió:
primeramente guardar la más estricta reserva de lo obrado, tanto frente a su familia como a terceros, bajando el perfil a su trabajo y procurando ocultar en lugar seguro toda la información sobre la metodología usada en sus estudios. En segundo lugar dos eran sus dudas, si orientar sus estudios al modo de vida de las plantas o avocarse a las nociones que estas tenían de los hombres.
Reflexionó sobre la importancia de cada uno de estos aspectos y llegó a la determinación de comenzar por lo último, es decir, comprender que era eso de "SABER" todo sobre la especie y posteriormente dependiendo de cuan conveniente fuera continuaría con el modo de vida y formas de desarrollo de LAS plantas.
Y fue así que se lo planteó a las solterras después de varios días que aprovechó para tomar las medidas de seguridad que planificara.
Eran Las 14 30 del 8 de marzo cuando se sentó frente a Horacio dispuesto a enfrentar lo que podía ser el último y decisivo paso en su investigación. Sin mediar pausa, hizo la pregunta que conduciría la nave de su personal historia al puerto menos pensado. Después de prender el artefacto y activar los suministros energéticos del vivero. Cuando las Líneas y las bocas del tablero se llenaron de luz, escribió:
N: .-El tiempo que me he demorado en volver a comunicarme con Uds. lo pasé reflexionando; y he llegado a la conclusión de indagar sobre lo que vosotras planteasteis respecto al conocimiento que tendríais de mi especie, y posteriormente a lo concerniente a vuestro modo de vida, les parese?-.
Hel: .-solo escucha,-.

2...


.-¡O!, Padre cósmico. Hoy percibo en plenitud vuestros reflejos y bienaventurados rayos-.-
-Os agradezco eso de padre, sin embargo, no lo soy y puesto que lo nuestro es casual me deleito y regocijo de veros viviente-.
a nébur se le erizó la piel en el instante que fluyeron y rodaron las letras por los ondulantes renglones y a la visión de las modulantes bocas del tablero, se unió un sonido sobrehumano que traspasó de hito en hito al hombre. Nébur sabía que sólo él podía escuchar aquello. Era un sonido profundo, celestial, de una y mil voces lo que las Solterras cantaban.
.-Sonaron las cosas y digieron-.
.-Aquí estamos para amarnos. Presentose el sol y la luna, la atmósfera y dentro la tierra con todas sus cosas, algunas más evidentes que otras, pero ahí.
Rocas en flamas cual espermial bombardeo fecundaron la celeste esfera, rasgando y quebrantando en armoniosa violencia su virginal tegumento despeinando sus trenzadas aguas entre sus abisález hendeduras. En dicha fisión líquidos y sólidos, agua y tierra, caldocultivaronse por milenarios segundos. De tan pródiga sementera surgió la vida colmando el globo de seres primarios. Fue en el instante que nosotras las Solterras, púberes seres nos evidenciamos. En aquel residuo copular también venían inscritos en axiomáticos e indelebles versos vuestras iniciales manifestaciones.
¡Pliégase y allánase el rebozo telúrico!.
¡Enfríanse y sofócanse las cosas en un idilio complementario cuyo ímpetu es guiado por la violencia escultora de la madre natura!.
¡Entre súpuros sulfurosos de ardientes y volcánicas pústulas sucumbieron los saurios!.
¡Lenguas de hielos y fuego la fragmentada fas de la tierra lamen!.
...Del fragor de la creación al sosiego virtual, latente...
...El "ARTE" "ESPIRITU" de la naturaleza, bastión de la auténtica "libertad" diseña los sonidos, instala los sabores, desgaja los matices en una eclosión cromática dibujando los entornos de las flores y sus fragancias....
como la esencia de las cosas en conforme equilibrio entre poder y endeblez todo surgió: omnipotente y vulnerable, firme pero débil, delicado y brusco, intensamente suave, profundamente simple, ora calmo y tranquilo, ora inquieto y agitado, ayende molesto, aquende calmo, allá seco, acullá lluvio, ignorantes de la dualidad recíproca.
Los mecanismos naturales fueron y son neutros, avalóricos, inmaniquiestos, insensibles e incalificable en su intencionalidad.
...La naturaleza creaba porque sí y par a sí...
Los cataclismos y sus estragos eran en el proceso creativo sólo una técnica, y no más que eso...
Podía existir el dolor y el goce, pero, ni para bien ni para mal sólo necesario, sin maldad ni odio, nunca un fin en si y siempre un don.
Los primeros “órganos” permanecieron durante mucho tiempo en proporcional estado. Mientras vuestras mentes y cuerpos se mantuvieron envueltos en el capullo de la inconciencia el velo de lo contingente e imponderables rigió sus existencias.
...Fuimos todos uno, artisticamente furiosos y libres...
Cuando se produjo el clarear de vuestras conciencias y la luz desvaneció la niebla psíquica que poseían, cual larva que se desprende de su prisión de ceda desplegaron las alas de la mente y echaron a volar el pensamiento.
...¡”Dejaron la inocencia en pro de las implicancias”!...
de las simientes de la “implicancia” brotó el árbol de la voluntad; el que produjo dos frutos por esencia antagónicos, amargas “dudas” y las dulces y sabrosas “certezas”. Puntas opuestas de un mismo ovillo fueron cogidas por miembros de vuestra comunidad que con bríos, y no optante estar dotados de rústicas herramientas y una gran dosis de improvisación y no exento de obvios toques artísticos con los que la madre natura se solaza (el azar, la suerte, la casualidad) Fueron entretejiendo ideas y categorías, que ante lo inexplicable “urdió” el misterio y el miedo y ante lo explicable la fuerza y el sometimiento físico y psíquico entre vosotros.
...Del misterio y el miedo, los “dioses”....
...La evolución y la voluntad de algunos de ustedes explicaron lo inexplicable y surgieron las “ideologías y categorías religiosas y sacerdotales”.
Del dominio y sometimiento las “ideologías y categorías militares” y de la subsistencia de entre ambas las “ideologías y categorías políticas y materialistas”...
Su acervo intelectual se llenó de elementos y mecanismos que mágica y misteriosamente les absuelven o les condenan según la ocasión. Amuletos e imágenes, ídolos y demonios, torres, murallas y fosos, espadas, escudos y cañones , recursos y riquezas resguardan sus mágicas y fantasiosas flaquezas.
Finalmente la trama humana se completa con nuevas y consecuentes sub ideologías y sub categorías necesarias para afianzar las primeras, estas son la filosofía y las ciencias, puesto que el disponer del manto tejido con las hebras del árbol de la voluntad es la prioridad en ustedes ya que crea privilegios para los que saben y sumisión para los que no.
Paso a paso vuestra voluntad violentó forzando a la naturaleza hasta que todo lo dominó:
...el fuego, las aguas, los demás animales, los cultivos, la tierra toda, el pensamiento, las palabras y las letras... (Más símbolos). Con lo que se inauguró el teatro de la historia y a partir de ese momento cuenta lo que vuestras distintas ideologías estructuran para dominaros a vosotros mismos.
Nébur permanecía inmóvil viendo como pasaba ante sí el río de la vida y sintiendo sus profundidades. Fuera del vivero la noche parecía concentrarse espesa. Las bestias felinas y perrunas de la casa como hipnotizadas miran atentas fijo el vivero, y tan o más extasiados que el hombre, erguida las orejas atrapan el cósmico sonido del silencio emitido por las solterras y sus terminales y centros nerviosos la intensidad del ambiente todo.
Las solterras dándose cuenta de la perplejidad y asombro en que se encuentra sumido el hombre cantaron:
:-reposa hombre que lo necesitas, todavía te queda tiempo y lo que vendrá es tanto más inquietante e importante...
Tardó un buen rato para salir del estado en que lo dejaran las narraciones de las solterras. Con movimientos en que predominaba la torpeza, maquinalmente grabó la información que Horacio tradujera.
Colocado en el transe de pensar su cerebro se negaba a dar rienda suelta al torrente de conjeturas que intuitivamente se agolpaban pugnando por derribar sobre todo sus nunca tan sólidas convicciones religiosas, abrumándole y acabando por extenuarle.
Salió a la noche del patio apoyándose en el ciruelo. Respirando profundamente trató de llenarse de aire los pulmones y con eso dejar de pensar o sentir los galvánicos torrentes en la sangre.
...Como dejar de pensar un rato...
Se sentía nervioso y no le gustaba la sensación. Otro ejercicio mental, y se descubrió sobrepasado por aglomeradas inferencias sin estar preparado para sus conclusiones.
Palmeándose la cara entró en la casa dispuesto a hablar con alguien. Fue directamente a la sala escritorio justo cuando estrella ponía un poco de orden en esta y antes de retirarse a dormir.
.-es tarde-. dijo ella mientras recogía la funda del teclado votada en la alfombra. .-sí, pero quería hablar contigo-. .-conversemos en la pieza mientras hacemos sueño-. replicó ella;
.-si estás muy cansada lo podemos dejar para mañana porque preferiría toda tu atención puesto que quiero que leas un pequeño documento-.. Ella recién mirando la cara de Nébur supo que algo le mantenía muy agitado y no tuvo duda de la importancia del asunto, al menos para él.
-.bueno, Conversemos ahora pues noto en tu expresión urgencia y preocupación-.
.gracias. Sí, estoy... ..MM... como decir, un tanto inquieto y molesto a la ves conmigo mismo por este asunto-. .-prepararé un tesito mientras imprimes-. y saliendo se dirigió a la cocina. Nébur en voz alta comenzó mientras imprimía a relatarle todo lo ocurrido después del viaje a Europa procurando dar a su voz un tono de tranquilidad que estaba lejos de experimentar. Empezó pormenorizando los adelantos alcanzados durante el tiempo transcurrido. Estrella con las humeantes tazas se sentó frente a Nébur con creciente expectación e incredulidad. La mujer escuchó atentamente sin interrumpir el relato que hacía su marido y con cada nueva revelación su pulso se iba alterando al decir de la taza que en su mano tiritona se movía. Cuando concluyó el relato pasó las hojas que imprimiera a Estrella quien con mano nerviosa rompió a decir:
.-estás seguro de lo que estás hablando-. Nébur aguardando la reacción de su mujer repuso
.-espero que sí-. sin mucha convicción.
Estrella fue pausadamente leyendo una a una las pajinas que le entregara y cuando acabó de leer, miró fijamente a su esposo a los ojos. Como midiendo las palabras Estrella observó:
.-necesito tiempo para comentar con algún grado de certeza lo que me has expuesto, en tanto podrías mostrarme como funciona tu famoso Horacio-.
Nébur descubriendo una sombra de escepticismo en las hermosas facciones de su mujer, expresó mirándole a los ojos: .-entiendo que todo lo que te he relatado te suene por decir de algún modo extraño, y es lo que más me altera puesto que ni si quiera a mi me parece lógico o creíble-. .-sin duda si es como dices representaría un gran, como decirlo, descubrimiento, pero, bueno de una vez llévame a ver esa fabulosa máquina-.
Cuando se dirigían al vivero Estrella iba pensando en la posibilidad real de que su marido estuviera con sus facultades mentales perturbadas, y eso le causó mucha impresión.
...como podía haber llegado tan lejos permitiendo o más bien omitiendo las extravagancias de su marido?...
...Podría estar él mismo escribiendo tales cuestiones?...
En esos momentos Nébur se sentaba frente a la pantalla del computador y estrella de pie tras él veía como maniobraba con los controles lumínicos, captando en seguida con un escalofrío que el aire parecía iluminarse haciéndose visible.
.Notó como la pantaya del ordenador tomaba el color que su marido le contara, y boquiabierta contempló los reglones que sin mediar pausa empezaron a formar letras que juntándolas expresaban:
.Hel-vuelves tan presuroso y con tu complemento?-. Un respingo de sorpresa sacudió a la mujer.
interpretando el asombro de su mujer precisó: .-dicen saber todo lo que nos pasa-. Estrella pidió con voz en que se denotaba un dejo de nerviosismo: .-puedes hacer que te conteste si escribes?-. Nébur mirándole de frente repuso:
.-por su puesto ya te lo dije; quieres intentarlo tu misma; pues adelante-.
Ocupando el aciento y casi conteniendo la respiración Estrella escribió:
.-Mi esposo me refirió lo que vosotras al parecer le habéis confiado y en verdad no le creí-. Transcurrió un instante y continuó .-Pueden agregar algo a eso?-.
Hhel: .-si el órgano masculino se abrió a contarte lo que hemos compartido, él tendrá sus motivos-.
Con las manos crispadas en el teclado Estrella repuso impertérrita la facción:
.-¡¿?quieres –oo- esperas que crea que pueden apreciar la complejidad última de un humano?!-.
Hel: .-la última nó, al igual que ustedes tampoco conocen la complejidad última de lo que ustedes les llaman reinos-.
Estrella Taladraba inquisitivamente con ojos severos la pantalla como tratando de desnudar el artefacto para descubrir el truco.
Lentamente y como aguardando algo, dirigió la mirada a su esposo, quien sosteniéndola firmemente, buscó en el fondo de sus hermosos ojos negros la chispa de duda que incluso él necesitaba, encontrando sólo una luz de sorpresa e incredulidad.
.-vallamos a dormir que estoy muy cansado y a primera hora si quieres me acompañas acá-. mientras esta cosa-. y tocó con un dedo a Horacio, .-trasmite; por decirlo de algún modo-. ella asintió moviendo la cabeza al momento de levantarse y agregar atropelladamente con algo de contenida emoción :
.-si fuera como me lo imagino es lo más apasionante e importante, serio, o loco que se yo, y hasta me da un poco de miedo, no por eso que dice la pantalla si no por ti y si tu dices que crees te acompañaré para seguir contigo el resto del experimento, para así tener mis propias conclusiones y ver en que termina todo esto, te parece?-.
.-sí, me parece-. manifestó aún sorprendido pero más aliviado y un poco más contento Nébur;, mientras se demoraba un poco apagando a Horacio y las luces del vivero.
.-tienes tiempo-. preguntó al salir.-puedo darme un par de semanas de vacaciones que bien lo necesito y merezco-. repuso estrella .-y cambiar de actividad me haría descansar-.
Sonriente el hombre descubrió con sorpresa que de la ansiedad que sintiera no quedaba rastro y que sin duda esta provenía de llevar tanto tiempo trabajando sólo, por lo que haberse franqueado con estrella era más que mejor y también, más allá de que creyera en él... sola saldría de sus naturales recelos.

...3...


En el tiempo que se tomaron para finalmente quedarse dormidos, Estrella hizo un sinnúmero de preguntas, cada cual desde un Angulo más intrincado que otro, que Nébur debía tomarse su tiempo para responder, procurando hacer síntesis a la vez que el ejercicio de compartir con otra persona le iba mostrando nuevas formas de abordar el escabroso tema.
Se despertaron juntos muy temprano; se amaron también muy intensamente, y bajaron juntos metiéndose también juntos a la ducha, donde juguetearon entre el agua con tanto alboroto que Mungo maulló llamándoles su atención.
Después de tomar desayuno se dispusieron a trabajar. Encerrándose en la sala escritorio Nébur expuso el método y los procedimientos seguidos en su investigación (ese era el acuerdo a que habían llegado la noche pretérita) y con gran atención ella fue penetrando en la enmarañada lógica.
Pasaron todo el día en ese ejercicio haciendo que las horas pareciesen pestañeos sin sentirlas. Serca de las 19 horas sintieron hambre y salieron a comer fuera de casa.
Regresaron tarde y se metieron en la cama.


...Cantaron las cosas.

.-Como los primeros volvéis al árbol a comer del fruto, así no cuenta una de sus leyendas?-.

Estrella y nébur parecían bien dispuestos para iniciar un largo y arduo día de trabajo, se sentían relajados, ahora, al escuchar las palabras de las solterras, en especial de solterra Helecho, poníance tensos y alerta...
Nébur colocado frente al teclado yacía trémulo, voquiavierto...
Estrella por su parte parecía no poder dar crédito a lo que sus ojos veían...
Le constaba que nadie había tocado el aparato, al menos en dos días, y que recién prendido por ella misma le conmovía el alma.
N: .-si hemos de comer del fruto prohibido, adelante-. tecleó Nébur, resuelto, sereno el semblante, dispuesto a asumir en lo que fuere.
Dirigiéndose a estrella expresó como pensando en voz alta: .-si actuamos o no por las supuestas implicancias, seamos consecuentes y perdamos el miedo, total lo bueno y lo malo no existiría según las solterras-.
.-Me dejas teclear-. dijo Estrella más calmada. Mientras trocaban el puesto en la pantalla solterra helecho iva diciendo:
.-bien, así está bien. Ved lo que tengan que ver-.
Estrella firme el pulso escribió: .-y que hay de lo espiritual o del alma, en esta red de materialismo y poder?-.
Cantaron las cosas y estrella terminó de convencerse al escuchar aquello que Nébur le refiriera como el sonido del silencio.
El y ella fascinados y deslumbrados se dejaron arrullar por el terciopelo musical de las solterras, quienes cual bardos, rapsodas o juglares, contaron lo que sabían.
.-Cuando las implicancias abarcaron todas las esferas de la voluntad, juzgaron al alma o espíritu y se le condenó por misterioso y subversivo a vagar extraviado en la soledad de los tiempos. Cual réprobo, yace bajo la suela del poder, humillado, desde el mismo momento que surge la llamada primera civilización.
El pié de apoyo que sostuvo y aún sostiene a la civilización de órganos humanos es la “tecnología”. Con y a través de ella construyeron sus colosales y vastos dominios imperiales, sus creencias, es decir su cultura o la forma cotidiana y ordinaria de hacer las cosas, o a caso no os dais cuenta que lo que vosotros hacéis para sobrevivir sólo a variado en lo “técnico” (forma)respecto de los supuestos hombres primitivos?, o cazar y recolectar como ellos lo hacían utilizando lanzas y flechas, en bosques y selvas no es lo mismo que coger una pierna de cerdo o un corte de asado, una malla de limones o un corte de zapallo en el súper mercado, y donde las armas ya no son lanzas ni flechas, pero si, billetes, cheques o tarjetas y que en el intento de obtener dichos productos se disfruta o sufre tal cual el primitivo como el supuesto hombre moderno?.
El pie que les permitiría erigirse erguido, noble y dignos de si, permanece postergado acomodaticiamente vinculado a las religiones y categorías filosóficas, las que le tradujeron trapaceramente como "moral"; manto lábil y zafio con que hasta ahora vaga. Y mientras esa sea la ecuación con que vuestras futuras contadas civilisaciones se rigen, el desastre de cada una de ellas será el mismo, sólo diferentes o mejor dicho distintos en su despliegue “material y/o tecnológico”-.
Estrella y Nébur se encontraron maravillados y conmovidos con la contundencia de los argumentos dados por las Solterras. Entonces fue el turno de Nébur, quien exultante, se puso frente al teclado:
Escribió el hombre...
.-como será el fin y cual entonces es nuestro objetivo final en la tierra o en esta vida?-.
Cantaron las Solterras . ..
Ya se los he referido; el mismo de todas las culturas que les precedieron, fundados en los mismos intereses económicos, políticos o religiosos, es decir gatillados por quienes encabezan la cultura. Sólo variará la amplitud y magnitud que estén dispuestos o preparados para resistir, vuestra especie o el globo-. En relación a las posibilidades de dignificar al hombre, poniendo a la especie a salvo de su destrucción, y en el eslavón que le corresponde en el proseso evolutivo; la respuesta se encuentra en estos cantos, teniendo como paladines, al "arte, al alma o espiritu, a la livertad, y finalmente a la capasidad de poner en su justa dimensión las reales expresiones de la naturaleza y el hombre...

Para ti, vete a propagar la naturaleza en el desierto, siembra el amor por la tierra y sus dones y no esperes recompensa de tus pares, las satisfacciones te las dará el espíritu del arte que coloques en la obra...
...Entonses las solterras entonaron tan natural armonía que la tierra toda fue un escenario en la vía...


Los truenos fueron sus tambores y de platillo el sol, la lluvia cual palo de agua y el arco iris un gon.


Despertó tímidamente el suelo siguiendo suavemente el compás y Diciendo alegremente salgan todos a cantar.

Les acompañó el viento, músico de tal finura, que hasta los montes más serios se les pusieron los pastos de punta.

Los cóndores se adueñaron de los tonos más altos y un coro de topos despliegan cadenas de tonos mas bajos.

La montaña se despoja de su bello manto blanco y recogiendo sus faldas al mar va coqueteando.

Mientras el suelo se mueve y la lluvia y el viento arrecia, mientras los truenos retumban y el mar a las montañas besa...

En el epicentro del cataclismo acústico, intenso, Nébur y estrella cantaron, junto al sonido del silencio...

Martino Sipino